Traumatología
Artrosis: qué hacer para cuidar las articulaciones y retrasar la cirugía
Ejercicio, control del peso, fisioterapia e infiltraciones pueden formar parte del tratamiento de la artrosis
La artrosis es una de las enfermedades degenerativas de las articulaciones más frecuentes y constituye uno de los motivos habituales de consulta en Traumatología. Se produce cuando las estructuras de la articulación sufren un proceso progresivo de deterioro que puede afectar al cartílago, los tejidos y la movilidad.
Si quieres ampliar información sobre estas cuestiones, puedes consultar el canal Traumatología: canales, vídeos y artículos | LlaveTV, con contenidos relacionados con la salud musculoesquelética y la especialidad traumatológica.
Aunque suele relacionarse con el envejecimiento, la artrosis también puede aparecer en personas más jóvenes. Las lesiones traumáticas previas, determinadas enfermedades reumáticas y la práctica deportiva pueden favorecer la aparición de problemas degenerativos articulares.
Según explica el doctor Pedro Soler, coordinador del servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz, el desgaste articular relacionado con el sobreuso y la edad es una de las patologías más habituales en consulta.
¿Qué ocurre en una articulación cuando aparece artrosis?
El cartílago articular desempeña una función fundamental: facilita el movimiento entre los huesos y contribuye a reducir la fricción.
Con el avance de la artrosis, este tejido puede deteriorarse y perder progresivamente sus propiedades. El problema es que, según explica el especialista citado en el artículo, la capacidad de regeneración del cartílago después de una lesión es muy limitada en el adulto.
Por este motivo, la prevención y el tratamiento temprano de los síntomas pueden adquirir especial importancia para mantener durante más tiempo la función de la articulación.
La artrosis también puede aparecer en personas jóvenes
Aunque la edad es uno de los factores asociados a la degeneración articular, no se trata exclusivamente de una enfermedad de personas mayores.
Cada vez se observan también casos en pacientes de 30 y 40 años, especialmente cuando existen antecedentes de lesiones traumáticas, enfermedades reumáticas o una elevada carga deportiva.
Una lesión mal recuperada o una sobrecarga mantenida pueden contribuir al deterioro de una articulación con el paso del tiempo.
¿Es posible evitar una cirugía articular?
No existe una estrategia que pueda garantizar que una persona con artrosis vaya a evitar una intervención quirúrgica. La evolución depende de factores como la articulación afectada, el grado de deterioro, los síntomas y las características individuales de cada paciente.
Sin embargo, el artículo plantea diferentes medidas que pueden ayudar a prevenir o controlar los síntomas y retrasar, cuando sea posible, la necesidad de cirugía.
Entre ellas destacan:
- Evitar el sobrepeso.
- Reducir las sobrecargas articulares.
- Evitar el sedentarismo.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Realizar ejercicio adaptado a la edad y condición física.
- Recuperar correctamente las lesiones deportivas.
- Trabajar la movilidad y la musculatura.
- Valorar tratamientos fisioterapéuticos.
- Utilizar determinados tratamientos médicos cuando estén indicados.
La estrategia debe adaptarse siempre a cada paciente y al grado de artrosis existente.
El ejercicio es una de las claves para proteger las articulaciones
El sedentarismo puede favorecer la rigidez articular y contribuir a una pérdida de fuerza y movilidad. Por ello, mantenerse activo mediante ejercicios adecuados puede formar parte del abordaje de la artrosis.
El objetivo no consiste en realizar ejercicio a cualquier intensidad, sino en adaptarlo a las características y posibilidades de cada persona.
Entre los ejercicios mencionados por el especialista se encuentran los estiramientos articulares, ejercicios abdominales y lumbares para fortalecer el tronco y la columna, actividades suaves en el agua, flexiones y ejercicios de flexión y extensión de los codos.
Para la cadera y las rodillas, también se plantea la posibilidad de utilizar la bicicleta estática o realizar un pedaleo suave, evitando forzar la articulación.
¿Correr es malo para la artrosis?
La práctica de running no tiene por qué estar necesariamente relacionada con la aparición de artrosis, pero el artículo insiste en la importancia de adaptar la actividad física a las condiciones reales de cada persona.
Si una persona quiere correr, el consejo recogido por el especialista es limitar la distancia y el ritmo a su capacidad física, evitando llevar el organismo al límite.
Por ejemplo, comenzar directamente con grandes distancias o prepararse para una maratón sin contar con una preparación progresiva puede incrementar el riesgo de lesiones.
La clave está en la progresión, la preparación y la adaptación de la carga deportiva.
Precaución con los entrenamientos de alta intensidad
El artículo pone como ejemplo el crossfit, una disciplina que ha ganado popularidad por sus beneficios metabólicos y cardiovasculares.
El problema no sería necesariamente la actividad en sí, sino realizar ejercicios de alta intensidad sin una preparación y supervisión adecuadas.
Una mala ejecución, una carga excesiva o una progresión inadecuada pueden favorecer lesiones que posteriormente tengan consecuencias sobre las articulaciones.
Por ello, la intensidad debería aumentar progresivamente y adaptarse a la condición física de cada persona.
El sobrepeso también afecta a las articulaciones
Evitar las sobrecargas articulares es uno de los consejos destacados para prevenir la artrosis.
El exceso de peso puede aumentar la carga mecánica que soportan determinadas articulaciones, especialmente las de las extremidades inferiores.
Por este motivo, mantener un peso saludable puede formar parte de una estrategia global de cuidado articular, junto con una alimentación equilibrada y actividad física adaptada.
¿Qué hacer cuando ya existe artrosis?
Cuando la artrosis ya está presente, el tratamiento dependerá de su grado de evolución, de la articulación afectada y de los síntomas.
El objetivo inicial puede centrarse en controlar el dolor, mejorar la movilidad, mantener la musculatura y conservar la funcionalidad de la articulación.
Entre las opciones mencionadas en el artículo aparecen:
- Fisioterapia.
- Ejercicios de tonificación muscular suave.
- Estiramientos.
- Masoterapia.
- Hidroterapia.
- Analgésicos no opioides.
- Tratamientos realizados en unidades especializadas en dolor.
- Infiltraciones intraarticulares.
No todos estos tratamientos están indicados para todas las personas. La elección debe realizarse de forma individualizada por profesionales sanitarios.
Fisioterapia y ejercicios para mantener la movilidad
Los tratamientos fisioterapéuticos pueden tener un papel importante en el manejo de la artrosis.
Los ejercicios de tonificación suave ayudan a mantener la musculatura, mientras que los ejercicios de movilidad y estiramiento pueden contribuir a conservar el rango de movimiento.
La hidroterapia también aparece entre las opciones mencionadas en el artículo, ya que el ejercicio realizado en el agua puede facilitar determinados movimientos y reducir parte de la carga mecánica sobre las articulaciones.
Analgésicos y tratamiento del dolor
Los analgésicos no opioides pueden utilizarse como uno de los escalones del tratamiento para controlar el dolor.
En determinados pacientes con artrosis avanzada que no pueden someterse a cirugía debido a sus condiciones médicas, el control del dolor puede adquirir todavía mayor importancia.
El artículo también destaca el papel de las Unidades de Dolor, donde pueden utilizarse diferentes técnicas para tratar determinados tipos de dolor.
¿Qué son las infiltraciones para la artrosis?
Las infiltraciones intraarticulares consisten en administrar determinados productos directamente en el interior de una articulación con el objetivo principal de aliviar los síntomas.
Según el artículo, pueden utilizarse diferentes alternativas, entre ellas:
Corticoides
Las infiltraciones con anestésicos locales y corticoides pueden utilizarse como una opción para el control del dolor y la inflamación en determinados pacientes.
Ácido hialurónico
La viscosuplementación con ácido hialurónico es otra de las opciones mencionadas.
El artículo señala que se está prestando especial atención a esta técnica en determinados procesos articulares, aunque también recoge que no se ha demostrado claramente un efecto reparador del cartílago.
Por ello, no debe confundirse el alivio de los síntomas con una regeneración demostrada de la articulación.
Plasma rico en plaquetas
Otra alternativa son las infiltraciones de plasma rico en plaquetas o factores de crecimiento.
El especialista citado en el artículo señala que no existe un efecto reparador claro sobre el daño del cartílago, aunque considera que su efecto antiinflamatorio podría contribuir en determinados casos a retrasar la necesidad de una prótesis.
La respuesta puede variar considerablemente de una persona a otra.
¿Los suplementos de glucosamina y condroitina funcionan?
La glucosamina y la condroitina son algunos de los suplementos más conocidos cuando se habla de artrosis.
Sin embargo, el propio artículo señala que la evidencia científica sobre su eficacia es limitada. Algunas investigaciones no han encontrado diferencias relevantes frente al placebo en el control del dolor.
Al mismo tiempo, el especialista explica que en la práctica clínica existen pacientes que manifiestan mantener un buen control de los síntomas utilizando estos productos.
Es importante no interpretar esto como una recomendación general. Los suplementos deben valorarse individualmente y, especialmente cuando existen otras enfermedades o se toman medicamentos, conviene consultar previamente con un profesional sanitario.
El artículo también advierte de posibles interacciones con anticoagulantes o medicamentos hipoglucemiantes, así como de posibles reacciones alérgicas relacionadas con determinados componentes.
¿Cuándo llega el momento de la cirugía?
La cirugía articular se considera, según el artículo, una de las fases finales del tratamiento cuando la enfermedad ha progresado y las alternativas conservadoras dejan de resultar suficientes.
Dependiendo de la articulación y del problema concreto, las intervenciones pueden incluir:
- Prótesis articulares.
- Cirugías de fijación o destrucción articular.
- Procedimientos destinados a modificar el eje de una articulación para equilibrar las cargas.
La decisión de operar no debe tomarse únicamente porque exista artrosis en una radiografía. Es necesario valorar el conjunto de síntomas, limitaciones funcionales, evolución de la enfermedad y respuesta a los tratamientos conservadores.
El chasquido de las articulaciones: ¿debo preocuparme?
Los ruidos articulares son una consulta relativamente frecuente.
Según el especialista citado en el artículo, un chasquido aislado no tiene por qué indicar un problema grave, especialmente cuando no existe dolor asociado.
Estos sonidos pueden proceder del movimiento de estructuras capsuloligamentosas y no necesariamente del roce entre huesos.
Por tanto, escuchar un chasquido al mover una articulación no significa automáticamente que exista artrosis.
¿Y si la rodilla suena como si tuviera arena?
Otra situación que puede generar preocupación es notar una especie de sonido o sensación de «arena» al flexionar la rodilla.
El artículo señala que, si no existe dolor, tampoco necesariamente debe interpretarse como una señal de un problema grave.
Puede estar relacionado con ligeras rigideces capsulares después de permanecer mucho tiempo en una misma posición o con el movimiento de las bursas, estructuras que ayudan a proteger determinadas zonas entre huesos y tendones.
Si el ruido aparece acompañado de dolor, inflamación, pérdida de movilidad u otros síntomas, será conveniente realizar una valoración médica.
Prevenir lesiones también ayuda a cuidar las articulaciones
Uno de los mensajes principales del artículo es que el cuidado de las articulaciones debe comenzar antes de que aparezca un deterioro importante.
Mantener un peso adecuado, evitar el sedentarismo, realizar ejercicio moderado, fortalecer la musculatura y recuperar correctamente las lesiones deportivas son algunas de las medidas planteadas para reducir las sobrecargas.
Además, no se trata de eliminar el deporte, sino de adaptar la actividad física a las condiciones de cada persona.
Traumatología: información sobre artrosis, articulaciones y lesiones
La artrosis, las lesiones deportivas, las fracturas, los problemas de rodilla y otras patologías del aparato locomotor forman parte del ámbito de la Traumatología.
Si quieres ampliar información sobre estas cuestiones, puedes consultar el canal Traumatología: canales, vídeos y artículos | LlaveTV, con contenidos relacionados con la salud musculoesquelética y la especialidad traumatológica.
Conclusión: cuidar las articulaciones antes de que el problema avance
La artrosis es una enfermedad degenerativa que puede afectar considerablemente a la movilidad y a la calidad de vida, pero su evolución y tratamiento dependen de cada persona.
El control del peso, una alimentación equilibrada, el ejercicio adaptado, el fortalecimiento muscular y una correcta recuperación de las lesiones pueden formar parte de una estrategia de cuidado articular.
Cuando la artrosis ya está presente, existen diferentes alternativas para controlar el dolor y mantener la función de la articulación, desde la fisioterapia y el ejercicio terapéutico hasta determinados medicamentos e infiltraciones.
Las infiltraciones de ácido hialurónico, corticoides o plasma rico en plaquetas pueden utilizarse en determinados pacientes, pero no todas tienen la misma evidencia ni están indicadas en todos los casos. La literatura científica actual también muestra que la eficacia de las infiltraciones puede variar según el tratamiento, la articulación y las características del paciente.
Por último, cuando los tratamientos conservadores dejan de controlar adecuadamente los síntomas y existe una afectación importante de la función y la calidad de vida, la cirugía puede convertirse en una opción que debe valorarse individualmente.