Un SUV no tiene por qué ser torpe en los cambios rápidos de dirección
El Audi Q5 pasa por el eslalon de km77, una prueba en la que se aprecia cómo trabajan la suspensión, la dirección y el control de estabilidad cuando el coche enlaza apoyos de un lado a otro. Más que una cuestión de velocidad, es una forma de analizar el equilibrio y las reacciones del conjunto.