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¿Deseo sexual bajo? Estas son las causas y cuándo conviene consultar a un especialista

Por Redacción LlaveTV
¿Deseo sexual bajo? Estas son las causas y cuándo conviene consultar a un especialista

La falta de deseo sexual puede estar relacionada con factores hormonales, físicos, emocionales o de pareja. Nayara Malnero, sexóloga, psicóloga y terapeuta de parejas, explica cómo identificar sus causas y por qué es importante abordarlo desde una perspectiva integral.

La disminución del deseo sexual es una situación frecuente que puede aparecer en diferentes etapas de la vida. Sin embargo, no siempre significa que exista un problema médico ni debe atribuirse únicamente al envejecimiento o a los cambios hormonales.

El estrés, la ansiedad, los problemas de pareja, la autoestima, determinadas enfermedades, algunos medicamentos o las dificultades durante las relaciones sexuales pueden influir directamente en el interés sexual.

Para Nayara Malnero, sexóloga, psicóloga y terapeuta de parejas, la clave está en analizar cada caso de manera individual y diferenciar entre una disminución puntual del deseo y un problema que se mantiene en el tiempo.

¿Cuándo hablamos realmente de deseo sexual bajo?

No tener deseo sexual en determinados momentos es completamente normal. El deseo puede fluctuar a lo largo de la vida y verse afectado por situaciones como el cansancio, el estrés o las preocupaciones personales.

La situación cambia cuando la falta de interés se mantiene durante un periodo prolongado y comienza a generar malestar personal, problemas en la relación de pareja o desconexión con la propia sexualidad.

Por este motivo, más que centrarse únicamente en la frecuencia de las relaciones sexuales, es importante valorar cómo vive la persona esta situación y qué impacto tiene en su bienestar.

Deseo, excitación y placer no son lo mismo

Uno de los primeros pasos para comprender un problema sexual consiste en diferenciar tres conceptos que suelen confundirse: deseo, excitación y placer.

Son procesos relacionados, pero independientes. Una persona puede experimentar deseo sexual y, sin embargo, tener dificultades para excitarse. También puede existir una respuesta física —como una erección o lubricación— sin que exista realmente deseo.

Del mismo modo, una persona puede tener deseo y excitación y encontrar dificultades para experimentar placer.

Esta diferenciación resulta fundamental porque permite determinar dónde puede encontrarse el origen del problema y evitar atribuir automáticamente cualquier dificultad sexual a una causa hormonal.

Estrés, ansiedad y estado emocional: grandes enemigos del deseo

El estado emocional desempeña un papel fundamental en la sexualidad.

El estrés, la ansiedad, el cansancio acumulado, los problemas de autoestima o los síntomas depresivos pueden reducir significativamente el interés sexual. Cuando una persona atraviesa un periodo de malestar emocional, resulta habitual que otras necesidades pasen a un segundo plano.

Además, las preocupaciones laborales, familiares o personales pueden dificultar la capacidad para concentrarse en las sensaciones placenteras y disfrutar de la intimidad.

Por ello, recuperar el deseo no siempre implica buscar una solución exclusivamente física. En muchas ocasiones es necesario trabajar también el bienestar emocional.

La relación de pareja también influye

La calidad de la relación puede tener una influencia directa sobre el deseo sexual.

La comunicación, la confianza, la intimidad y la complicidad pueden favorecer el interés sexual, mientras que los conflictos constantes, la falta de comunicación o el distanciamiento emocional pueden provocar el efecto contrario.

Además, puede existir una relación bidireccional: en ocasiones la falta de deseo genera conflictos en la pareja, mientras que en otras son los propios problemas de pareja los que terminan reduciendo el deseo.

Por eso resulta importante analizar qué ocurrió primero y qué factores están manteniendo actualmente la dificultad.

Autoestima e imagen corporal: el papel de sentirse bien con uno mismo

La relación que cada persona mantiene con su propio cuerpo también puede condicionar su sexualidad.

Los complejos, la inseguridad o una percepción negativa de la propia imagen pueden dificultar la intimidad y generar miedo a ser juzgado o rechazado.

Trabajar la autoestima y el autoconocimiento corporal puede convertirse, por tanto, en una parte importante del proceso para recuperar una sexualidad más satisfactoria.

No se trata únicamente de sentirse atractivo, sino de conseguir sentirse cómodo con el propio cuerpo y poder vivir la intimidad sin una preocupación constante por la apariencia física.

Enfermedades y dolor también pueden reducir el deseo

La salud física constituye otro de los grandes factores que deben tenerse en cuenta.

Las enfermedades crónicas, el dolor persistente y determinadas alteraciones médicas pueden afectar a la respuesta sexual y reducir el interés por mantener relaciones.

Especialmente importante es el dolor durante las relaciones sexuales. Cuando una experiencia se asocia repetidamente con dolor o incomodidad, es comprensible que el deseo pueda disminuir.

En estos casos, solucionar primero la causa del dolor puede ser fundamental para recuperar posteriormente el interés sexual.

¿Pueden los medicamentos afectar al deseo sexual?

Sí. Algunos tratamientos farmacológicos pueden provocar cambios en la función sexual.

Entre ellos se encuentran determinados antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos, relajantes musculares, antihistamínicos y tratamientos hormonales.

Si la disminución del deseo aparece después de comenzar un tratamiento, es recomendable comentarlo con el profesional sanitario que lo haya prescrito. No se debe modificar ni suspender un medicamento por cuenta propia.

¿Cuándo deberíamos consultar a un especialista?

No es necesario esperar a que el problema se convierta en una crisis de pareja o afecte gravemente al bienestar personal.

Según Malnero, conviene buscar ayuda cuando la situación genera malestar, afecta a la relación de pareja o provoca una sensación de desconexión con uno mismo.

La evaluación debe tener en cuenta diferentes dimensiones: salud física, estado emocional, hábitos de vida, relación de pareja, autoestima, experiencias sexuales y contexto personal.

Un abordaje integral para recuperar el bienestar sexual

El deseo sexual no depende de un único factor. Por eso, buscar exclusivamente una explicación hormonal puede dejar fuera otras causas importantes.

Un profesional especializado en sexología y terapia sexual puede ayudar a identificar qué está ocurriendo y determinar qué aspectos necesitan atención.

El objetivo no es simplemente aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales, sino recuperar el bienestar, el disfrute, la conexión con el propio cuerpo y una vivencia satisfactoria de la sexualidad.

El deseo sexual puede cambiar a lo largo de la vida. Comprender sus causas y pedir ayuda cuando genera malestar es el primer paso para recuperar una sexualidad más saludable.


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