Primeras sesiones con personas adultas sobrevivientes de violencia sexual: qué hacer, qué evitar
El primer apoyo a víctimas de violencia sexual busca amortiguar el impacto psicológico, estabilizar a la persona y organizar su experiencia para reducir la confusión. La intervención se centra en la protección y la restitución de la dignidad, considerando la violencia sexual un delito que genera una crisis desorganizadora. Este seminario aborda la violencia sexual como un evento crítico que genera una profunda desorganización y confusión en la persona y su tejido social. Se define la violencia sexual como un delito, diferenciando el bien jurídico protegido según la edad de la víctima: la libertad sexual para mayores de 14 años y la indemnidad sexual para menores. El consentimiento se establece como un acuerdo libre, voluntario, explícito y reversible, siendo su ausencia el elemento central de la agresión. El proceso de develación se presenta como un hito crítico, superando barreras psicológicas e institucionales. La intervención profesional inicial se describe como un primer apoyo psicológico, cuyo objetivo principal es estabilizar, proteger y organizar, no realizar terapia. El rol del profesional es acompañar y entregar certezas para disminuir la confusión, centrando todas las acciones en la dignidad, integridad y subjetividad de la persona para contrarrestar la deshumanización del abuso. Se enfatiza que la protección de la víctima es un requisito indispensable antes de iniciar cualquier proceso psicoterapéutico, y el objetivo final es la superación de las consecuencias del acto, no la "reparación" de la persona. P: ¿Cuál es la diferencia entre libertad sexual e indemnidad sexual? R: La libertad sexual es el bien jurídico protegido para mayores de 14 años y se refiere al derecho a consentir libremente en una actividad sexual. La indemnidad sexual es el bien protegido para menores de 14 años en Chile, y es el derecho a no ser involucrado en un contexto sexual, ya que legalmente no tienen la capacidad para consentir. P: ¿Por qué las víctimas de violencia sexual tardan en hablar? R: Las víctimas tardan en develar su experiencia porque no pueden, no porque no quieran. Las principales barreras son la vergüenza, la creencia de ser culpables, el temor y el intento de proteger un equilibrio familiar frágil. Las estrategias de victimización del agresor, como amenazas y manipulación, junto al miedo a no ser creídas, imponen el silencio y retrasan la comunicación del abuso. P: ¿Cuál es el objetivo principal del primer apoyo psicológico a una víctima de violencia sexual? R: El objetivo es amortiguar el impacto psicológico del evento crítico, estabilizar a la persona y ayudarla a estructurar la experiencia para disminuir la confusión. No es una terapia, sino una intervención para enfrentar los aspectos más urgentes, como garantizar la protección y la seguridad de la víctima, evaluar riesgos y facilitar que pueda volver a organizarse antes de cualquier proceso psicoterapéutico. P: ¿El rol del profesional es creerle a la víctima de violencia sexual? R: No, la función del profesional no es creer o no creer, ni tampoco investigar o constatar los hechos. Su rol es apoyar, acompañar, entregar certezas, organizar la experiencia y disminuir la confusión de la persona y su familia. El trabajo se centra en el sufrimiento que la persona manifiesta, no en determinar la veracidad del relato. Docente: Ps. Paula Vergara C. Más información sobre seminarios y actividades formativas de ADIPA en: Chile: https://adipa.cl/seminarios México: https://adipa.mx/seminarios Colombia: https://adipa.co/seminarios