¿Qué es y cómo se trabaja el trauma vicario y el desgaste por compasión?
El trauma vicario y el desgaste por compasión son efectos que sufren los profesionales que trabajan con el sufrimiento ajeno. Se originan por la reciprocidad fisiológica y psicológica en la relación de cuidado. El trauma se define como una respuesta en el sistema nervioso y no como el evento adverso en sí. Surge de experiencias de adversidad intensa que superan la capacidad de adaptación del organismo, interrumpiendo la coherencia de los sistemas somáticos y psicológicos. Las respuestas de supervivencia, como la lucha, huida o congelamiento, son mecanismos adaptativos. Un trauma se establece cuando estas respuestas de defensa quedan incompletas o congeladas en el tiempo, sin que el sistema nervioso simpático logre descargar su activación y completar el ciclo de respuesta. Los profesionales que trabajan con personas traumatizadas experimentan un proceso de reciprocidad fisiológica, donde sus sistemas nerviosos se sincronizan con los de sus consultantes. Esta exposición constante al dolor ajeno puede derivar en desgaste por compasión o trauma vicario, caracterizado por agotamiento emocional y disociación somática como mecanismo de protección. La gestión de este riesgo profesional implica establecer límites claros, contar con apoyo contextual en el trabajo y realizar supervisión clínica para procesar el impacto de la labor. P: ¿Qué es el trauma y por qué ocurre? R: El trauma no es el evento en sí, sino la respuesta del sistema nervioso. Ocurre cuando una experiencia de adversidad es demasiado rápida o intensa, superando la capacidad de adaptación del organismo. Las respuestas de supervivencia (lucha, huida, congelamiento) quedan incompletas, interrumpiendo la conexión y coherencia entre los sistemas somáticos, cognitivos y emocionales de la persona. P: ¿Por qué los terapeutas y cuidadores sufren desgaste por compasión? R: El desgaste por compasión ocurre por la reciprocidad fisiológica, un proceso involuntario donde el sistema nervioso del profesional se sincroniza con el del consultante. Esta interacción constante con el sufrimiento ajeno, si no se gestiona con límites claros, apoyo contextual y supervisión, conduce al agotamiento emocional, la disociación somática y una menor capacidad para cuidar eficazmente. P: ¿Cómo pueden los profesionales prevenir el trauma vicario? R: La prevención del trauma vicario se basa en una formación sólida y basada en evidencia sobre el trauma. También es fundamental la capacidad de establecer y mantener límites saludables para diferenciar el sufrimiento del otro del propio. Finalmente, es clave la supervisión clínica regular, ya sea individual o grupal, para procesar el impacto emocional del trabajo. Docente: Mónica Novoa-Gómez Más información sobre seminarios y actividades formativas de ADIPA en: Chile: https://adipa.cl/seminarios México: https://adipa.mx/seminarios Colombia: https://adipa.co/seminarios