Más que un caldo de salmón: una historia de amor y fortaleza
Receta: https://www.lasrecetasdelaura.com/caldo-de-salmon/ El año pasado fue especialmente duro. Todavía no lograban diagnosticar el cáncer de mamá... y verla así, tan decaída, tan cansada, sin respuestas... me rompía el corazón. Hasta que un día, en la mañana, le dije: "Mami, siéntate... te voy a arreglar." La maquillé. Le peiné el cabello. La ayudé a verse como ella misma otra vez. Y cuando se miró al espejo... sonrió. Su actitud cambió en segundos. Porque sí... la forma en la que te ves puede cambiar la forma en la que enfrentas lo que estás viviendo. Esa fue una gran enseñanza. Y no solo de ese momento... Desde niñas mi mamá siempre nos decía: "Arréglate desde que te levantas. No sabes qué te depara el día y es mejor estar preparada". Y hoy lo entiendo más que nunca. Muchos me dicen: "¿Por qué siempre estás arreglada, aunque trabajes desde casa?" Y la respuesta es simple: Porque la vida... no avisa. Y en medio de días difíciles de procesos, de batallas internas- arreglarme se ha vuelto una herramienta. Un acto de amor propio. Y no se trata de ropa cara. Ni de bajar de peso. Ni de tener el rostro perfecto. Se trata de hacer lo mejor que puedes... con lo que tienes hoy. Porque a veces, verte bien... es el primer paso para sentirte un poquito mejor. Libro de Judit 10, 3-4