Ginecología
Perimenopausia: una ventana clave para proteger la salud cardiovascular de la mujer
Los cambios hormonales de esta etapa pueden afectar al colesterol, la glucosa, la presión arterial y el peso, pero también representan una oportunidad para detectar riesgos y reforzar los hábitos saludables
La perimenopausia no es únicamente una etapa marcada por los cambios hormonales, los sofocos o las alteraciones del ciclo menstrual. También puede convertirse en un momento especialmente importante para prestar atención a la salud cardiovascular femenina.
Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association señala que determinados indicadores de salud cardiovascular tienden a empeorar durante la transición hacia la menopausia. Por ello, los investigadores plantean esta etapa como una ventana de oportunidad para detectar factores de riesgo de forma temprana y adoptar medidas preventivas.
La salud cardiovascular comienza a cambiar antes de la menopausia
Aunque tradicionalmente se ha prestado especial atención a la salud cardiovascular después de la menopausia, los datos analizados sugieren que algunos cambios pueden comenzar durante la perimenopausia.
La investigación utilizó la herramienta Life’s Essential 8 (LE8) de la American Heart Association, que permite evaluar la salud cardiovascular a partir de ocho factores:
- 🥗 Alimentación.
- 🏃♀️ Actividad física.
- 😴 Sueño.
- 🚭 Consumo de tabaco.
- ❤️ Presión arterial.
- 🩸 Colesterol.
- ⚖️ Peso corporal.
- 🩺 Glucosa en sangre.
Los resultados mostraron una evolución descendente de la puntuación media de salud cardiovascular a medida que avanzaban las distintas etapas reproductivas.
La puntuación media fue de 73,3 en mujeres premenopáusicas, descendió a 69,1 durante la perimenopausia y alcanzó 63,9 en la posmenopausia.
Las mujeres perimenopáusicas presentan más factores de riesgo
Uno de los datos más destacados del estudio es que las mujeres en perimenopausia presentaban el doble de probabilidades de obtener una puntuación baja de salud cardiovascular respecto a aquellas que todavía mantenían ciclos menstruales regulares.
Entre los factores que más contribuyeron a esta situación destacaron especialmente los niveles de colesterol y glucosa.
La alimentación fue, además, el componente que obtuvo peores resultados de forma constante en las diferentes etapas analizadas.
Esto pone de manifiesto que la transición hacia la menopausia puede ser un buen momento para revisar los hábitos y detectar posibles factores de riesgo antes de que evolucionen.
La perimenopausia puede convertirse en una oportunidad para anticiparse a los problemas cardiovasculares y no esperar a que aparezcan después de la menopausia.
¿Qué papel tienen las hormonas?
Durante la perimenopausia se producen importantes fluctuaciones de estrógenos y progesterona. Estos cambios hormonales pueden coincidir con modificaciones en diferentes parámetros metabólicos y cardiovasculares.
Entre ellos se encuentran:
- Alteraciones del perfil de colesterol.
- Cambios en la sensibilidad a la insulina.
- Incrementos de la presión arterial.
- Mayor dificultad para controlar el peso corporal.
- Cambios en la distribución de la grasa corporal.
Además, aunque la cantidad de horas de sueño no necesariamente disminuye de forma significativa, muchas mujeres experimentan una peor calidad del descanso, algo que puede estar relacionado con síntomas como los sofocos, los sudores nocturnos o los despertares frecuentes.
La alimentación, uno de los grandes pilares
Los resultados del estudio vuelven a situar la alimentación saludable como una de las principales herramientas de prevención cardiovascular.
Una dieta equilibrada, basada en alimentos frescos y poco procesados, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y grasas saludables puede ayudar a cuidar la salud metabólica.
Entre los patrones alimentarios que pueden resultar beneficiosos se encuentra la dieta DASH, especialmente orientada al control de la presión arterial y la prevención cardiovascular.
No se trata de seguir dietas restrictivas, sino de establecer unos hábitos que puedan mantenerse a largo plazo.
El ejercicio también protege el corazón
La actividad física regular constituye otro de los pilares fundamentales.
Caminar, nadar, montar en bicicleta, practicar ejercicios de fuerza o realizar actividades que combinen trabajo cardiovascular y muscular puede contribuir a mejorar diferentes factores relacionados con la salud cardiovascular.
Además, mantenerse activa ayuda a preservar la masa muscular y facilita el control del peso, dos aspectos especialmente relevantes durante la transición menopáusica.
Controlar los factores de riesgo antes de la menopausia
Uno de los principales mensajes que se desprenden de esta investigación es la importancia de no esperar a la menopausia para empezar a cuidar la salud cardiovascular.
La perimenopausia puede ser un buen momento para revisar periódicamente determinados parámetros, especialmente cuando existen antecedentes familiares u otros factores de riesgo.
Entre ellos destacan:
Presión arterial: conocer los niveles habituales permite detectar posibles alteraciones de forma precoz.
Colesterol: su control puede ayudar a identificar un aumento del riesgo cardiovascular.
Glucosa: resulta especialmente relevante para detectar alteraciones metabólicas.
Peso y composición corporal: más allá del número de la báscula, conviene prestar atención a los cambios en la distribución de la grasa y a la pérdida de masa muscular.
Una etapa para anticiparse, no para esperar
La perimenopausia representa mucho más que la antesala de la menopausia. Es una etapa de importantes transformaciones físicas y hormonales que puede utilizarse para revisar la salud de forma integral.
Adoptar una alimentación equilibrada, realizar actividad física, cuidar el descanso, evitar el tabaco y controlar periódicamente la presión arterial, el colesterol y la glucosa son medidas que pueden contribuir a reducir el riesgo cardiovascular a largo plazo.
La conclusión es clara: la prevención cardiovascular femenina no debería comenzar después de la menopausia, sino mucho antes. La perimenopausia puede ser precisamente el momento adecuado para detectar señales de alerta y empezar a proteger la salud del corazón.