Maquillaje
Maquillaje excesivo: vuelve el color y el maximalismo frente a la falsa naturalidad
Adiós a la falsa discreción: el maquillaje excesivo vuelve a las tendencias de belleza
Durante los últimos años, las tendencias de belleza han estado dominadas por una estética aparentemente natural: pieles perfectas, tonos neutros, maquillaje casi imperceptible y el conocido clean look. Sin embargo, las pasarelas y las nuevas tendencias de belleza apuntan hacia un cambio de dirección.
El maquillaje vuelve a ganar protagonismo, el color recupera espacio y el exceso deja de ser necesariamente algo que ocultar.
Las propuestas para la temporada otoño-invierno 2026/27 muestran una clara inclinación hacia el maquillaje maximalista, los colores intensos, los acabados más gráficos y una utilización del rostro como espacio de expresión.
El cambio no significa simplemente recuperar tendencias de décadas pasadas. También plantea una nueva relación con el maquillaje: utilizarlo para divertirse, diferenciarse, experimentar o expresar una identidad.
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Del maquillaje invisible al maquillaje que quiere ser visto
Durante años, las tendencias de belleza parecían premiar precisamente lo contrario: que el maquillaje estuviera presente sin que pareciera que lo estaba.
La piel debía verse perfecta, pero natural. Las cejas tenían que estar cuidadas, pero sin parecer excesivamente trabajadas. El rostro debía transmitir frescura y luminosidad, mientras que el esfuerzo necesario para conseguir ese resultado quedaba prácticamente oculto.
Esta estética convirtió la discreción en uno de los grandes valores del maquillaje.
Ahora las pasarelas empiezan a mostrar otra dirección. El maquillaje ya no pretende necesariamente desaparecer, sino convertirse en parte visible del conjunto.
Coloretes intensos, ojos ahumados, trazos gráficos, pigmentos llamativos y combinaciones más atrevidas recuperan protagonismo.
La larga historia del maquillaje y sus contradicciones
La relación entre maquillaje, belleza y sociedad está lejos de ser nueva.
El artículo de origen recuerda el caso de la cerusa veneciana, una preparación utilizada durante el Renacimiento para blanquear el rostro y que se elaboraba a partir de compuestos de plomo y vinagre.
El uso de este tipo de cosméticos se ha convertido históricamente en uno de los ejemplos más conocidos de los riesgos asociados a determinados ideales de belleza.
Sin embargo, la historia también muestra una cuestión más amplia: el maquillaje ha sido objeto de críticas y juicios morales durante siglos.
El maquillaje ha sido considerado en diferentes épocas un símbolo de engaño, artificio o exceso, especialmente cuando estaba relacionado con las mujeres y con la búsqueda de determinados cánones estéticos.
La presión por conseguir el rostro perfecto
La paradoja continúa en la actualidad.
Por un lado, se espera que las mujeres cuiden su imagen y presenten su mejor versión. Por otro, existe una presión para que el resultado parezca natural y para que el esfuerzo necesario para conseguirlo permanezca invisible.
De esta manera, el maquillaje puede convertirse en una especie de equilibrio permanente entre verse arreglada y no parecer demasiado maquillada.
La frontera entre lo considerado elegante, excesivo, natural o artificial cambia constantemente.
Las pasarelas recuperan el color y el maximalismo
Las colecciones de otoño-invierno 2026/27 muestran una ruptura con la hegemonía de los tonos neutros y las pieles aparentemente desnudas.
En las pasarelas aparecen propuestas más exuberantes y experimentales.
El debut de Demna en Gucci, las referencias ochenteras de Yves Saint Laurent y Balenciaga o las propuestas de firmas como Hermès, Carolina Herrera y Givenchy reflejan diferentes maneras de recuperar el protagonismo del maquillaje.
El resultado es un abanico mucho más amplio de posibilidades.
Ya no existe una única manera de entender la belleza.
Colorete, sombras y trazos gráficos
El regreso del maquillaje visible se aprecia especialmente en determinados elementos:
- Coloretes más intensos.
- Ojos ahumados.
- Sombras de mayor contraste.
- Trazos gráficos.
- Pigmentos más saturados.
- Combinaciones cromáticas atrevidas.
- Acabados imperfectos.
- Maquillajes inspirados en la estética camp.
- Propuestas de inspiración ochentera.
- Rostros concebidos como espacios de experimentación.
El objetivo no siempre es conseguir un rostro convencionalmente perfecto. En muchos casos, se trata precisamente de introducir personalidad y diferenciación.
Sabrina Carpenter, Jenna Ortega, Chappell Roan y Doja Cat: distintas formas de experimentar
El fenómeno tampoco se limita a las pasarelas.
El artículo señala cómo diferentes artistas y figuras públicas han incorporado propuestas de maquillaje más llamativas.
Sabrina Carpenter, por ejemplo, ha convertido el colorete exagerado en uno de sus rasgos característicos.
Jenna Ortega explora otras posibilidades de la belleza asociadas a una estética más incómoda o diferente, mientras que Chappell Roan y Doja Cat se acercan a códigos camp y a una utilización más teatral del maquillaje.
Incluso Hailey Bieber, vinculada anteriormente a la estética clean look, aparece asociada a propuestas de ojos ahumados.
Esto refleja una tendencia especialmente interesante: el maquillaje contemporáneo no está sustituyendo necesariamente una estética por otra, sino que está ampliando el número de posibilidades disponibles.
El maquillaje como herramienta de autoexpresión
Una de las ideas centrales de esta evolución es que el maquillaje puede funcionar como una forma de expresión.
Según las declaraciones recogidas en el artículo, Xabier Rodrigues, maquillador nacional de MAC para España, observa que después de una etapa marcada por una naturalidad extrema se ha ampliado el abanico de estilos.
El maquillaje puede utilizarse para:
- Diferenciarse.
- Divertirse.
- Experimentar.
- Crear personajes.
- Potenciar determinados rasgos.
- Expresar una identidad.
- Romper con las convenciones.
- Crear una imagen artística.
En este sentido, el maquillaje deja de ser exclusivamente una herramienta para corregir o disimular y puede convertirse en lenguaje visual.
Cuando el maquillaje se convierte en arte
Esta idea conecta con el trabajo de maquilladores como Inge Grognard, cuya trayectoria aparece vinculada a una visión de la belleza centrada en la individualidad y en una estética menos convencional.
Su trabajo durante los años noventa, junto a los Seis de Amberes, contribuyó a construir una imagen alejada de la perfección tradicional.
La belleza podía ser cruda, imperfecta, emocional o incluso incómoda.
Esta concepción ayuda a entender algunas de las propuestas actuales, en las que el maquillaje no busca necesariamente embellecer siguiendo unos códigos clásicos, sino provocar una reacción.
El rostro puede convertirse en un lienzo.
Del maquillaje natural al maximalismo
La evolución actual no significa que el maquillaje natural haya desaparecido.
El llamado clean look continúa formando parte de las tendencias de belleza, pero comparte espacio con propuestas mucho más llamativas.
La principal diferencia está en que ahora parece existir una mayor libertad para elegir.
Una persona puede apostar por una piel prácticamente desnuda un día y utilizar sombras intensas, colorete marcado o labios llamativos al siguiente.
El maquillaje se convierte así en una herramienta flexible.
Las redes sociales también están cambiando el maquillaje
Las redes sociales han tenido un papel importante en esta evolución.
Marta Arce, maquilladora y codirectora creativa de U/1ST, explica en el artículo que el maquillaje actual también debe funcionar delante de una pantalla pequeña y captar la atención rápidamente.
Esto favorece:
- Colores más intensos.
- Contrastes mayores.
- Gestos gráficos.
- Maquillajes teatrales.
- Elementos visuales capaces de destacar rápidamente.
En otras palabras, algunas tendencias que funcionan especialmente bien en fotografías o vídeos pueden resultar mucho más llamativas cuando se trasladan a la vida cotidiana.
El maquillaje aprendido en redes
Las plataformas digitales también han democratizado el acceso al conocimiento.
Tutoriales, vídeos, reseñas y demostraciones han permitido que más personas aprendan técnicas que anteriormente podían estar reservadas a profesionales.
El usuario puede conocer ingredientes, texturas, herramientas y métodos de aplicación con mucha mayor facilidad.
Esto también ha ampliado la capacidad de experimentar.
El maquillaje deja de estar asociado únicamente a profesionales y pasa a convertirse en una actividad creativa al alcance de un público mucho más amplio.
Maquillaje frente a la perfección de la inteligencia artificial
Otro elemento destacado en el artículo es la relación entre el auge del maquillaje expresivo y la creciente presencia de imágenes generadas o modificadas digitalmente.
Frente a imágenes extremadamente perfectas, los acabados imperfectos pueden adquirir otro significado.
Una sombra que no está perfectamente difuminada, un trazo irregular o un color excesivo pueden convertirse precisamente en señales de autenticidad y personalidad.
La imperfección deja de ser necesariamente un defecto.
Puede ser parte del lenguaje visual.
El maquillaje como expresión de resistencia
Algunas tendencias actuales también recuperan referencias apocalípticas, distópicas o inspiradas en guerreras y supervivientes.
En estas propuestas, la belleza no se centra tanto en resultar convencionalmente atractiva como en transmitir fuerza, resistencia e individualidad.
El maquillaje puede funcionar entonces como una herramienta narrativa.
No se trata únicamente de escoger un color de sombra o un tono de labial, sino de construir una imagen.
Esta concepción conecta con trabajos históricos de maquilladores que ya habían utilizado el rostro como espacio de experimentación artística.
El negocio del maquillaje también impulsa el cambio
La evolución estética tiene además una dimensión empresarial.
Algunas grandes firmas de moda han desarrollado sus propias líneas de cosmética y maquillaje. Carolina Herrera, Gucci, Prada o Hermès forman parte de un mercado en el que la frontera entre moda y belleza es cada vez más difusa.
Las pasarelas proporcionan a estas marcas un escaparate privilegiado para presentar tendencias de maquillaje que posteriormente pueden llegar a los consumidores.
Por eso, el maquillaje no es únicamente una cuestión estética.
También es un importante mercado comercial.
El artículo recoge una previsión de McKinsey & Company según la cual el segmento del color podría crecer entre un 3% y un 5% anual hasta 2030.
Los jóvenes y una nueva relación con el maquillaje
El cambio generacional también aparece como uno de los factores que pueden explicar esta evolución.
Según Xabi Rodrigues, los jóvenes muestran mayor disposición a probar estilos diferentes, experimentar con su imagen y utilizar el maquillaje como herramienta creativa.
Esta actitud puede contribuir a que desaparezcan algunas de las reglas tradicionales sobre lo que se considera apropiado o excesivo.
El maquillaje puede ser diferente cada día.
Puede ser discreto, llamativo, elegante, teatral, artístico o simplemente divertido.
¿Por qué vuelve el maquillaje excesivo?
La recuperación de los maquillajes intensos parece responder a diferentes factores que se cruzan entre sí:
1. Cansancio de la estética excesivamente natural
Después de años de protagonismo del clean look, el color aparece como una alternativa para quienes buscan una imagen más visible.
2. Mayor conocimiento
Las redes sociales han permitido que muchas personas conozcan técnicas y productos que antes eran menos accesibles.
3. Influencia de las pantallas
Los colores intensos y los contrastes pueden funcionar especialmente bien en fotografías y vídeos.
4. Búsqueda de individualidad
El maquillaje puede utilizarse para diferenciarse y construir una identidad visual propia.
5. Influencia de la moda
Las grandes firmas están utilizando nuevamente el maquillaje como parte fundamental de sus propuestas de pasarela.
6. Expresión creativa
El rostro puede convertirse en un espacio de experimentación artística.
El futuro del maquillaje: más libertad y menos reglas
Quizá el cambio más importante no sea simplemente que vuelvan los labios intensos, los ojos ahumados o los coloretes exagerados.
Lo realmente significativo es que el maquillaje parece avanzar hacia una mayor diversidad de estilos.
La naturalidad puede convivir con el maximalismo. El maquillaje discreto puede coexistir con una propuesta completamente teatral.
No existe necesariamente una única tendencia válida.
Y precisamente ahí puede encontrarse una de las claves de la evolución actual: el maquillaje vuelve a ser un juego.
Como recuerda el artículo a través de las palabras de Ursula K. Le Guin, las personas llevan siglos utilizando elementos decorativos para expresarse, sentirse favorecidas o simplemente disfrutar.
Maquillaje: una herramienta para jugar con la identidad
Desde un labial rojo hasta un maquillaje inspirado en universos distópicos, las posibilidades son prácticamente ilimitadas.
El maquillaje puede ocultar, transformar, destacar, exagerar o simplemente divertir.
Después de una época marcada por la búsqueda de una naturalidad casi invisible, el color vuelve a ocupar un espacio protagonista.
Y quizá la tendencia más importante no sea el regreso del maquillaje excesivo, sino la posibilidad de elegir cómo queremos utilizarlo.
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