Fisioterapia
Fisioterapia frente al ictus y las enfermedades cardiovasculares: recuperar movimiento y autonomía
La fisioterapia y la actividad física desempeñan un papel fundamental tanto en la prevención de las enfermedades cardiovasculares como en la recuperación de las personas que han sufrido un ictus.
Cada 8 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Fisioterapia, una fecha que pone el foco en la importancia del movimiento y del ejercicio terapéutico para cuidar la salud cardiovascular y mejorar la calidad de vida.
Desde el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia recuerdan que mantenerse activo y contar con el asesoramiento adecuado puede ayudar a prevenir determinados factores de riesgo y, cuando una enfermedad ya se ha producido, facilitar la recuperación de la autonomía.
Enfermedades cardiovasculares: la importancia de prevenir
Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Entre ellas se encuentran los infartos y los accidentes cerebrovasculares o ictus.
Aunque algunos factores de riesgo no pueden modificarse, otros están estrechamente relacionados con nuestros hábitos diarios. El sedentarismo, el tabaquismo, una alimentación poco saludable, la obesidad, la hipertensión y la falta de actividad física pueden aumentar el riesgo cardiovascular.
Por ello, adoptar un estilo de vida activo es una de las estrategias fundamentales para cuidar la salud.
El ejercicio también es prevención
Los fisioterapeutas son profesionales sanitarios especializados en el movimiento, la función física y el ejercicio terapéutico. Su trabajo puede ayudar a personas con diferentes condiciones físicas a incorporar actividad a su rutina de forma progresiva y segura.
No todas las personas pueden comenzar desde el mismo punto. Una persona con hipertensión, diabetes, obesidad o una vida sedentaria puede necesitar un programa diferente al de alguien que realiza ejercicio habitualmente.
La valoración individual permite establecer objetivos realistas y diseñar un programa de ejercicio personalizado, adaptado a las características y necesidades de cada persona.
No es necesario comenzar realizando grandes esfuerzos. Incorporar progresivamente actividad física a la vida cotidiana puede ser un primer paso importante para mejorar la capacidad física y favorecer un estilo de vida más saludable.
Ictus: actuar rápido es fundamental
El ictus se produce cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o disminuye de forma repentina. Se trata de una emergencia médica que requiere atención inmediata.
La prevención tiene un papel esencial. Mantener una vida activa y controlar los principales factores de riesgo cardiovascular puede contribuir a reducir las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.
Cuando el ictus ya se ha producido, comienza una nueva etapa en la que la rehabilitación adquiere una gran importancia.
Una vez que el paciente se encuentra médicamente estable, el equipo sanitario puede valorar cuándo iniciar el proceso rehabilitador, siempre adaptándolo a su situación clínica.
¿Cómo ayuda la fisioterapia después de un ictus?
Las consecuencias de un ictus pueden ser muy diferentes dependiendo de la zona del cerebro afectada y de cada persona.
Algunos pacientes pueden presentar:
- Pérdida de fuerza en brazos o piernas.
- Dificultades para caminar.
- Problemas de equilibrio y coordinación.
- Rigidez muscular.
- Dolor.
- Cansancio y menor capacidad física.
- Dificultades para levantarse o sentarse.
- Problemas para realizar actividades cotidianas.
La fisioterapia neurológica trabaja sobre muchas de estas alteraciones mediante ejercicios y técnicas adaptadas a las necesidades de cada paciente.
El tratamiento puede orientarse a recuperar fuerza y movilidad, mejorar el equilibrio, entrenar la marcha, aumentar la resistencia física y facilitar la realización de las actividades de la vida diaria.
Recuperar la capacidad para caminar
Uno de los objetivos habituales después de un ictus es recuperar, en la medida de lo posible, la capacidad para mantenerse de pie y caminar de forma segura.
Para conseguirlo pueden realizarse ejercicios destinados a mejorar la fuerza, el equilibrio, la coordinación y el control del movimiento.
La recuperación no siempre es rápida ni lineal. Cada persona evoluciona de una manera diferente y el programa debe ajustarse progresivamente a sus avances.
El objetivo final va mucho más allá de conseguir que una persona pueda realizar determinados ejercicios: se busca que pueda recuperar la mayor autonomía posible y desenvolverse mejor en su entorno cotidiano.
Una recuperación adaptada a cada persona
No existen dos ictus iguales y, por tanto, tampoco existen dos procesos de recuperación idénticos.
La fisioterapia debe formar parte de un tratamiento multidisciplinar, coordinado con otros profesionales sanitarios y adaptado a las necesidades, capacidades y objetivos de cada paciente.
El trabajo puede comenzar en el entorno hospitalario y continuar posteriormente en centros de rehabilitación, clínicas especializadas o en el propio domicilio, dependiendo de las necesidades de cada persona.
La continuidad del tratamiento y la participación activa del paciente pueden ser elementos importantes dentro del proceso de recuperación.
Fisioterapia, ejercicio y calidad de vida
La fisioterapia tiene un papel que comienza incluso antes de que aparezca una enfermedad. Prevenir el sedentarismo, fomentar la actividad física y controlar los factores de riesgo cardiovascular son estrategias esenciales para cuidar nuestra salud.
Después de un ictus, el objetivo cambia: recuperar capacidades, mejorar la movilidad y favorecer que la persona pueda volver progresivamente a sus actividades habituales.
Porque recuperarse de un ictus no significa únicamente volver a mover un brazo o una pierna. Significa, en la medida de lo posible, recuperar independencia, seguridad y participación en la vida cotidiana.
La combinación de fisioterapia, ejercicio terapéutico, rehabilitación y seguimiento sanitario puede convertirse en una herramienta fundamental para mejorar la función física y la calidad de vida.