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Ejercicios que conviene evitar en el postparto: cuida tu recuperación
Artículo histórico recuperado y actualizado con recomendaciones sanitarias. No existe una lista universal de ejercicios «prohibidos» después del parto. La recuperación depende del tipo de parto, las complicaciones, los síntomas y la condición previa. Si hubo cesárea o complicaciones, pregunta a tu profesional sanitario cuándo es seguro retomar el ejercicio.
Cuándo se puede volver a hacer ejercicio
ACOG indica que, después de un embarazo saludable y un parto vaginal sin complicaciones, muchas personas pueden comenzar con movimiento suave pocos días después o cuando se sientan preparadas. El NHS recomienda consultar en la revisión posnatal antes de volver al ejercicio de alto impacto; después de una cesárea o un parto complicado, la progresión suele necesitar más tiempo y supervisión.
Actividades que conviene posponer hasta estar preparada
- Carrera, saltos y clases de alto impacto si existe dolor, sensación de peso pélvico, pérdidas de orina o no se ha recuperado el control.
- Cargas intensas o levantamientos máximos antes de poder respirar y gestionar la presión abdominal sin molestias.
- Abdominales exigentes cuando provocan abombamiento de la línea media, dolor o presión hacia el suelo pélvico.
- Estiramientos extremos y giros bruscos, ya que las articulaciones y tejidos pueden seguir más sensibles durante algunos meses.
- Cualquier ejercicio que empeore el sangrado, el dolor o los síntomas pélvicos.
No significa que estas actividades estén vetadas para siempre. Se reintroducen progresivamente cuando la recuperación, la técnica y la tolerancia lo permiten.
Por dónde empezar
- Paseos cortos y frecuentes a un ritmo cómodo.
- Respiración tranquila y movilidad suave.
- Ejercicios de suelo pélvico correctamente ejecutados, si no causan dolor.
- Trabajo básico de postura, espalda y abdomen adaptado.
- Aumento gradual del tiempo antes de subir la intensidad o el impacto.
Señales para detenerse y consultar
Interrumpe el ejercicio y solicita valoración si aparece dolor, aumento del sangrado, mareo, falta de aire inusual, presión o bulto vaginal, pérdidas de orina o heces, problemas en la cicatriz o empeoramiento de una diástasis. Un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico puede valorar la función y adaptar la progresión.
Recuperarse no es competir con una fecha. El objetivo es volver al movimiento con confianza y sin agravar síntomas.