Ginecología
¿Candidiasis de repetición? Por qué vuelve y cómo abordarla de forma integral
La candidiasis vulvovaginal recurrente puede convertirse en un problema persistente que afecta al bienestar, la vida sexual y la calidad de vida. Aunque Candida albicans es el principal microorganismo implicado, existen otros factores que pueden favorecer las recaídas, desde alteraciones hormonales y metabólicas hasta determinados tratamientos y cambios en la microbiota vaginal.
La Dra. Leire Goyeneche, experta de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), destaca la importancia de no limitarse a tratar cada episodio de manera aislada, sino de buscar las causas que pueden estar detrás de la recurrencia.
Cuando la candidiasis se convierte en recurrente
Picor, irritación, escozor, molestias y alteraciones del flujo son algunos de los síntomas más habituales. Sin embargo, presentar estos signos de forma repetida no significa necesariamente que siempre se trate de una candidiasis.
De hecho, dermatitis vulvar, vaginosis bacteriana, vulvodinia o determinadas reacciones alérgicas pueden provocar síntomas similares. Por este motivo, confirmar el diagnóstico resulta especialmente importante cuando los episodios se repiten o los tratamientos habituales dejan de funcionar.
Además de Candida albicans, las especies denominadas no-albicans también pueden estar detrás de algunos casos recurrentes y pueden responder de forma diferente a los tratamientos antifúngicos.
¿Qué puede favorecer las recaídas?
Los factores asociados a la candidiasis recurrente son diversos. Entre ellos se encuentran:
- Diabetes y otras alteraciones metabólicas.
- Situaciones de inmunosupresión.
- Determinados tratamientos farmacológicos.
- Uso reciente o frecuente de antibióticos.
- Algunos tratamientos utilizados para la diabetes.
- Embarazo y cambios hormonales asociados a niveles elevados de estrógenos.
- Anticonceptivos hormonales o terapia hormonal en determinadas circunstancias.
- Alteraciones de la microbiota vaginal.
Sin embargo, existe una cuestión especialmente relevante: muchas mujeres con candidiasis recurrente no presentan ningún factor de riesgo evidente. Esto demuestra que el origen puede ser multifactorial y que todavía existen mecanismos que la investigación continúa estudiando.
La microbiota vaginal también importa
La composición de la microbiota vaginal puede desempeñar un papel importante en la salud íntima. En algunas mujeres con candidiasis recurrente se observa una disminución de Lactobacillus, modificaciones del pH y una mayor diversidad microbiana.
No obstante, tener una microbiota alterada no significa necesariamente que vaya a producirse una infección. La susceptibilidad individual, la respuesta inmunitaria y otros factores también pueden determinar que aparezcan o no los síntomas.
Hábitos que pueden ayudar a prevenir las recurrencias
Aunque la evidencia científica sobre determinados hábitos todavía es limitada, existen recomendaciones generales que pueden contribuir al cuidado de la salud vulvovaginal:
Mantener una higiene vulvar adecuada, evitando productos irritantes y una limpieza excesiva.
Evitar la humedad persistente y utilizar ropa interior transpirable.
Controlar correctamente enfermedades como la diabetes, cuando están presentes.
Evitar el uso innecesario de antibióticos, ya que pueden alterar la microbiota.
Además, mantener una alimentación equilibrada, practicar actividad física de forma regular, dormir adecuadamente y controlar el estrés pueden contribuir al bienestar general.
Eso sí, estos hábitos no sustituyen el tratamiento médico cuando existe una infección.
Cuando es necesario estudiar el caso en profundidad
En una candidiasis que se repite con frecuencia, presenta síntomas atípicos o no responde adecuadamente al tratamiento, el diagnóstico debe ir más allá de valorar únicamente los síntomas.
La especialista destaca la utilidad del cultivo vaginal con identificación de la especie, especialmente durante un episodio activo y antes de comenzar el tratamiento antifúngico. En determinados casos también puede ser necesario estudiar la sensibilidad a los antifúngicos.
Esta información permite diferenciar, por ejemplo, una infección por Candida albicans sensible de una producida por una especie no-albicans o por una cepa con menor sensibilidad al tratamiento.
El tratamiento debe adaptarse a cada mujer
En determinados casos de candidiasis recurrente pueden utilizarse tratamientos antifúngicos prolongados para reducir las recaídas. Sin embargo, la estrategia terapéutica debe establecerse de forma individualizada por un profesional sanitario, teniendo en cuenta la especie responsable, la sensibilidad al tratamiento, los antecedentes y las características de cada paciente.
El objetivo no debería ser simplemente tratar una crisis tras otra, sino confirmar que realmente se trata de candidiasis, identificar los factores que favorecen su aparición y establecer una estrategia para reducir las recurrencias.
Un problema que necesita una visión global
La candidiasis vaginal recurrente puede generar frustración y afectar significativamente a la calidad de vida. Por eso, cuando los episodios se repiten, resulta especialmente importante adoptar una visión integral y multidisciplinar.
Además de confirmar el diagnóstico y seleccionar el tratamiento adecuado, puede ser necesario descartar otras patologías que producen síntomas similares y valorar factores hormonales, metabólicos, inmunitarios o relacionados con la microbiota.
La idea fundamental es clara: una candidiasis que vuelve una y otra vez merece una evaluación más profunda. Con un diagnóstico preciso, un tratamiento personalizado y unos hábitos adecuados, es posible reducir el impacto de las recurrencias y mejorar el bienestar íntimo y general de la mujer.