No todas las amistades están hechas para durar
No todas las amistades están hechas para durar toda la vida, y aceptar eso también es una forma de madurez. La filosofía estoica nos recuerda que las cosas valiosas no pierden sentido solo porque sean temporales. Algunas personas llegan, cumplen un rol importante, y luego se van. Y eso no las vuelve menos importantes. Incluso las amistades más profundas, como las que vemos en El Club de los poetas muertos, están sujetas al cambio, al tiempo y a las circunstancias. Aceptar esa fragilidad puede doler… pero también libera.