Vivió 13 años comiendo SÓLO la Eucaristía. El Milagro que la ciencia quiso demoler y NO pudo
¿Cómo puede una persona vivir durante años sin comida ni agua? Esa fue la pregunta que desconcertó a médicos, investigadores y creyentes al conocer la extraordinaria historia de la Beata Alexandrina da Costa. Nacida en Portugal en 1904, su vida estuvo marcada por el sufrimiento físico, pero también por una profunda unión con Jesucristo. Sin embargo, hubo un hecho que llamó especialmente la atención. Según los testimonios recogidos por la Iglesia, desde 1942 hasta su muerte en 1955 no se alimentó de nada más que de la Sagrada Comunión. Para verificar lo que ocurría, fue sometida a una estricta observación médica durante 40 días. Los especialistas afirmaron que no consumió alimentos ni líquidos durante ese periodo. No encontraron una explicación natural suficiente para comprender lo que estaban viendo. Mientras los médicos intentaban entender el fenómeno, Alexandrina repetía con sencillez una verdad que había transformado su vida: Jesús Eucaristía era el centro de todo. Su existencia fue un testimonio radical del amor de Cristo presente en el Santísimo Sacramento. No buscó fama ni reconocimiento. Solo quiso ofrecer sus sufrimientos por la conversión de las almas y vivir completamente unida al Señor. Décadas después, San Juan Pablo II la beatificó en 2004, reconociendo oficialmente la heroicidad de sus virtudes y su extraordinario testimonio cristiano. Más allá del asombro que pueda provocar su historia, la vida de Alexandrina nos deja una pregunta incómoda y profunda: Si realmente creemos que la Eucaristía es Jesucristo vivo, ¿nos acercamos a recibirla con la fe, el amor y la reverencia que merece?