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Aneurisma de Aorta

Es una dilatación anormal y permanente de la arteria más grande del cuerpo. Se produce cuando la pared de la aorta se debilita y pierde parte de su capacidad para soportar la presión de la sangre, haciendo que se ensanche progresivamente como si fuera un globo. La aorta está formada por varias capas de tejido elástico y muscular. Con el envejecimiento, la hipertensión, el tabaquismo o determinadas enfermedades genéticas, estas fibras se deterioran. Al perder elasticidad y resistencia, la pared se va dilatando cada vez más bajo la fuerza constante de la sangre que sale del corazón. El problema principal es que la mayoría de los aneurismas no producen síntomas durante años. Muchas personas conviven con ellos sin saberlo hasta que se detectan de forma casual en una prueba de imagen. A medida que el aneurisma aumenta de tamaño, la tensión sobre la pared también aumenta. Esto crea un círculo vicioso: cuanto más grande es el aneurisma, mayor es el riesgo de que siga creciendo y termine rompiéndose. La complicación más temida es la rotura de la aorta. Cuando ocurre, se produce una hemorragia interna masiva que puede ser mortal en cuestión de minutos. Otra complicación es la disección aórtica, en la que la sangre penetra entre las capas de la pared de la arteria y las separa. Los principales factores de riesgo son el tabaquismo, la hipertensión arterial, la edad avanzada, el sexo masculino y algunas enfermedades hereditarias como el síndrome de Marfan. Por eso, aunque muchas veces sea silencioso, detectar un aneurisma de aorta a tiempo puede salvar una vida. El seguimiento adecuado y el tratamiento antes de que alcance un tamaño peligroso reducen de forma drástica el riesgo de rotura.