La fiebre NO es una enfermedad
La fiebre no es una enfermedad, sino una respuesta natural del organismo frente a infecciones y otros procesos inflamatorios. En la mayoría de los casos, forma parte del mecanismo de defensa del cuerpo. 1. Obsesionarse con el número del termómetro y no con el estado general del niño Muchos padres se preocupan más por si el niño tiene 39,5 °C que por cómo se encuentra realmente. Sin embargo, en pediatría es mucho más importante valorar el estado general: si está despierto, interactúa, juega a ratos, bebe líquidos y mantiene un comportamiento relativamente normal. Un niño con 39,5 °C que está activo puede preocupar menos que otro con 38 °C que está decaído, somnoliento o presenta dificultad respiratoria. 2. Intentar bajar la fiebre a toda costa El objetivo de los antitérmicos no es conseguir una temperatura normal, sino mejorar el bienestar del niño. Si el pequeño se encuentra cómodo y mantiene buen estado general, no siempre es necesario tratar cada episodio de fiebre. La fiebre puede ayudar al sistema inmunitario a combatir algunas infecciones, por lo que no debemos verla automáticamente como algo perjudicial. 3. Alternar paracetamol e ibuprofeno de forma rutinaria Aunque es una práctica muy extendida, las principales guías pediátricas no recomiendan alternar ambos medicamentos de manera sistemática. Esta estrategia aumenta el riesgo de errores en las dosis y horarios sin demostrar un beneficio clínico relevante en la mayoría de los casos. Lo más importante es utilizar correctamente un único fármaco, con la dosis adecuada para el peso del niño. ¿La fiebre provoca convulsiones? Este es uno de los mayores mitos sobre la fiebre. La inmensa mayoría de los niños con fiebre nunca tendrán una convulsión febril. Las convulsiones febriles aparecen únicamente en niños con una predisposición determinada, generalmente entre los 6 meses y los 5 años. Además, no dependen de alcanzar una temperatura concreta, sino de la respuesta individual del cerebro del niño al aumento de temperatura. Por eso, bajar agresivamente la fiebre no ha demostrado prevenir las convulsiones febriles. Sígueme que trataremos con calma más este tema para entenderlo bien!! 👍🏽