Por qué te ataca cuando debería disculparse?
Cuando alguien te hace daño y, en vez de pedir perdón, te ataca, te señala o se enfada contigo… no es casualidad. Muchas veces no soporta la culpa: lo que le cae encima es vergüenza. Y la vergüenza, en perfiles narcisistas, se vive como una amenaza a su identidad: no es “me equivoqué”, es “soy un fracaso”. Por eso la mente se defiende convirtiendo esa vergüenza en rabia, y la rabia en ataque: culparte, devaluarte, invalidarte o desaparecer. Entender esto no justifica el daño, pero te ahorra una trampa: quedarte esperando una disculpa que su estructura no sabe sostener.