¿Tienes un guión antes de ir a la cama?
A ver, seamos honestas: ¿cuántas veces hemos entrado en la cama con un guion ya escrito en la cabeza? Empieza así, sigue asá, y por supuesto, culmina de esta manera. Pero... ¿de dónde salió ese libreto? Spoiler: de la industria porno. Y más concretamente, del porno hecho por y para hombres heterosexuales. Ese que grita ¡acción! sin preguntar qué sientes tú. Ese que te muestra coreografías imposibles, velocidades olímpicas y sonidos que parecen más efectos especiales que gemidos reales. Y lo peor… es que muchas veces lo compramos. Nos tragamos el cuento (y no precisamente con gusto). Pensamos que así debe ser. Que si no hay penetración, no fue sexo. Que si no te moviste como actriz de alto presupuesto, algo hiciste mal. Que si no terminaste agotada, sudando y medio adolorida, no lo diste todo. Así que: -Apaga ese guion. -Desprograma el chip. -Salte del molde. Porque el placer verdadero no es una escena. El consentimiento, el goce y la conexión son el verdadero trío que importa. Así que ya sabes… La próxima vez que entres en la cama, deja fuera el guion y métete tú, con ganas, con verdad, con curiosidad. Y sobre todo, con placer del bueno.