La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha destacado el papel esencial del ejercicio físico en la prevención de enfermedades crónico-degenerativas como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la obesidad, principales factores de riesgo de mortalidad en la sociedad actual.

En el marco de la campaña “12 meses en Endocrinología y Nutrición, 12 pasos hacia la salud”, la doctora Elena Saura, coordinadora del Grupo Endocrinología, Nutrición y Ejercicio Físico (GENEFSEEN), recalca que “a pesar de los grandes avances farmacológicos de los últimos años, la mejor manera de tratar una enfermedad es evitar que aparezca”. Y añade:

“Es fundamental transmitir a los pacientes que la actividad física es necesaria para la salud física y, explícitamente, para la salud metabólica”.


Ejercicio físico y salud cognitiva: una conexión innegable

Los endocrinólogos recuerdan que la mente y el cuerpo forman un mismo ecosistema. Estudios recientes muestran que personas mayores sedentarias que incorporan entrenamiento de resistencia durante un año mejoran su capacidad aeróbica y su rendimiento cognitivo.

Por ello, en mayores de 65 años, la SEEN recomienda ejercicios multicomponentes que incluyan fuerza, equilibrio y flexibilidad, ya que ayudan a mejorar la capacidad funcional y reducir el riesgo de caídas.

La Dra. Saura también subraya la relevancia del ejercicio físico para fortalecer el sistema inmunológico, mantener la fuerza muscular y la capacidad aeróbica, y favorecer tanto el bienestar mental como la salud metabólica.


El sedentarismo, un enemigo silencioso

El sedentarismo es uno de los grandes detonantes del aumento de enfermedades crónicas. “Las personas sedentarias presentan deficiencias musculares que pueden generar dolores crónicos y elevar el riesgo cardiovascular de forma exponencial con la edad”, señala la doctora.

El Dr. Emilio Soto, miembro de GENEFSEEN, recuerda que el ejercicio físico debe realizarse a cualquier edad.

“Aunque crear hábitos es más sencillo en la juventud, el impacto del ejercicio es evidente a cualquier edad y se considera una de las intervenciones terapéuticas más eficaces contra la hipertensión, la diabetes y la obesidad”.

La evidencia científica, además, confirma que mantener una vida activa en la juventud se asocia con mejor capacidad aeróbica, mayor densidad mineral ósea y menor masa grasa en la edad adulta, reduciendo el riesgo de enfermedades metabólicas.


Actividad física y cáncer: una relación positiva

La SEEN resalta que el ejercicio físico mejora la tolerancia a tratamientos oncológicos y puede influir positivamente en el pronóstico. En edades avanzadas, donde la incidencia de cáncer aumenta, el ejercicio dirigido no solo incrementa el gasto energético, sino que potencia la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio, aspectos que contribuyen al bienestar global.


Cuánto ejercicio se recomienda

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja:

  • Entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, o
  • Entre 75 y 150 minutos semanales de actividad vigorosa,
    combinando ejercicios aeróbicos con trabajo de fuerza, equilibrio y coordinación.

Además, un estudio reciente publicado en The Lancet revela que caminar solo cinco minutos más al día a ritmo moderado (5 km/h) puede reducir el riesgo de mortalidad en un 10 %.


Integrar la actividad física en la atención clínica

El Dr. Soto insiste en que la actividad física debe tratarse como una intervención médica más.

“Es necesario que las estrategias de salud pública prioricen la reducción del sedentarismo e integren la actividad física realista y sostenida en todas las etapas de la vida”.

La SEEN apuesta por formar a los profesionales sanitarios en la prescripción de ejercicio físico, incorporándolo de forma sistemática en la atención médica habitual.


Iniciativas pioneras

En esta línea, el grupo GENEFSEEN desarrolla programas formativos para profesionales de la salud y proyectos de sensibilización, como la ‘Xperiencia Kilimanjaro’, en la que sanitarios y pacientes con diabetes tipo 1 o sobrepeso ascienden los 5.895 metros del monte Kilimanjaro (Tanzania) en siete días.

El objetivo: demostrar que el ejercicio físico es una herramienta terapéutica y transformadora, capaz de mejorar la calidad de vida y reforzar la salud metabólica.