El mejor ejercicio para cuidar el corazón, según los cardiólogos
Mantenerse activo no significa estar en movimiento todo el día, sino aprovechar cada oportunidad para moverse un poco más: subir escaleras en lugar de tomar el ascensor, ir caminando cuando sea posible o salir a dar un paseo en los ratos libres. Son gestos sencillos que, sumados, marcan la diferencia para la salud cardiovascular.
El ejercicio físico, el mejor aliado del corazón
“El ejercicio físico mejora la circulación, controla la presión arterial y fortalece el músculo cardíaco”, explica el doctor José Ángel Cabrera, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y de Olympia Centro Médico Pozuelo.
“Además, ayuda a mantener un peso saludable y reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares a largo plazo.”
Según la Fundación Española del Corazón, la inactividad física es responsable de alrededor del 5% de las enfermedades cardiovasculares en España, una cifra que se podría reducir con hábitos tan simples como caminar más o practicar algún deporte de forma regular.
¿Cuánto ejercicio necesitamos realmente?
No es necesario hacer grandes esfuerzos para notar los beneficios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, el equivalente a unos 30 minutos al día.
“Cuanto más tiempo le dediquemos, mejores resultados obtendremos”, señala el Dr. Cabrera, “pero siempre con moderación y respetando los descansos”.
Ejercicio aeróbico y fuerza: la combinación perfecta
El cardiólogo aconseja combinar ejercicio aeróbico (caminar, correr, nadar o montar en bicicleta) con entrenamiento de fuerza, una fórmula que ha demostrado ser la más eficaz para proteger el corazón y mejorar el metabolismo.
“Juntos mejoran la resistencia cardíaca, la presión arterial, la masa muscular y el metabolismo”, detalla el especialista.
El entrenamiento de fuerza, especialmente recomendable a partir de los 50 años, también contribuye a mantener la densidad ósea y la estabilidad corporal, reduciendo el riesgo de caídas o lesiones.
La constancia, la verdadera clave
La diferencia no está en cuánto se entrena un día, sino en mantener la regularidad.
“Con la práctica habitual, el corazón late de forma más eficiente, disminuye la frecuencia cardíaca en reposo y aumenta la capacidad de bombeo”, explica Cabrera. “Además, mejora la oxigenación de los tejidos y la resistencia física general”.
Para las personas mayores o quienes padecen enfermedades crónicas, los expertos recomiendan adaptar la intensidad y el tipo de ejercicio a sus condiciones, siempre bajo supervisión médica.
En resumen
Moverse cada día es una inversión directa en salud. No se trata de batir récords, sino de ser constante y mantener una vida activa. Cada paso cuenta, y el corazón lo agradece.
❤️ Consejo saludable: Empieza por pequeñas metas. Sube las escaleras, camina 10 minutos más o sal a dar un paseo al terminar el día. Con el tiempo, el hábito se convierte en salud.
