Si hay una palabra que define el nuevo ciclo del marketing, es autenticidad. En un entorno saturado de mensajes impecables y contenidos generados por inteligencia artificial, las marcas redescubren el valor de lo imperfecto. Es el auge del contenido lo-fi, una tendencia que prioriza la naturalidad, la cercanía y la voz humana frente a la hiperproducción.

“El contenido lo-fi prioriza la autenticidad frente a la perfección técnica y pone el foco en el mensaje, en la persona y en la experiencia real”, explica Carlos Sánchez, CEO y socio fundador de Be A Lion y presidente de IAB Spain. “No sustituye a las grandes producciones, pero sí redefine su papel: ayuda a decidir cuándo tienen sentido y cuándo es más eficaz apostar por la cercanía”.


De la hiperproducción a la conexión real

El fenómeno no se explica solo por estética. La generalización de los smartphones y las redes sociales ha convertido a los usuarios en prosumidores —productores y consumidores de contenido a la vez—, borrando las fronteras entre lo profesional y lo amateur.

Según Laura María Vázquez Viaño, directora de Marketing y Estrategia Digital en Torres y Carrera, el lo-fi actúa como una reacción cultural frente a la homogeneización provocada por la IA.

“Introduce error, presencia humana y contexto en un ecosistema cada vez más automatizado. No se trata de baja calidad técnica, sino de una renuncia consciente a la hiperproducción”, subraya.

No todas las marcas, advierte, pueden —ni deben— aplicarlo. “Funciona cuando se integra con claridad estratégica en la narrativa de la marca, no cuando se adopta solo porque funciona en redes. La espontaneidad fingida o la imperfección simulada generan el efecto contrario: el usuario detecta enseguida cuándo lo humano está coreografiado”.

De hecho, el 41 % de los usuarios percibe estos contenidos como publicitarios cuando detecta falta de autenticidad.


Los objetivos del lo-fi marketing

Desde Torres y Carrera señalan tres metas principales:

  1. Reducir la distancia emocional entre marca y audiencia mostrando procesos, personas o incluso errores.
  2. Delegar credibilidad a clientes o comunidades que actúan como narradores naturales.
  3. Ganar velocidad cultural, aprovechando tendencias y formatos nativos para participar en conversaciones en tiempo real.

Pero también hay riesgos. “Cuando no existe coherencia con el propósito de marca, el riesgo de parecer oportunista es alto”, advierte Vázquez Viaño.


Sectores pioneros: del food & beverage al entretenimiento

El lo-fi se adopta más rápido en sectores donde la reacción cultural y la flexibilidad reputacional son parte del negocio.
“En food & beverage encaja porque son categorías acostumbradas a reaccionar rápido y a moverse en códigos meme”, explica Vázquez Viaño. También en moda y lifestyle, con formatos como los hauls o los OOTD, y en deporte y entretenimiento, donde rutinas, testimonios y narrativas participativas refuerzan la autenticidad.

En cambio, sectores más regulados —como finanzas, farma o energía— avanzan con cautela. Allí el lo-fi se usa de forma controlada, “en capas concretas del relato donde la humanización no compromete la credibilidad ni el cumplimiento normativo”.


Caso Roams: autenticidad en un sector “aburrido”

Un ejemplo español de éxito es Roams, gestor de servicios de hogar, energía y telefonía.

“Nuestro sector da mucha pereza: tarifas, energía, telefonía… No es algo que la gente busque para entretenerse”, reconoce Nadia Pérez, directora de Marketing y Comunicación.

En 2025, la marca rediseñó su estrategia en Instagram apostando por vídeos grabados con móvil, tono directo y guiones flexibles. El resultado: más de 12 millones de visualizaciones en un año.

“Entendimos que el usuario de Roams es el mismo que consume redes. No se trataba de hacer más producción, sino de hablarle desde su lógica”, resume Pérez.
El vídeo más visto de su historia explica la subida de precios… con gominolas.

Roams ilustra el principio básico del lo-fi: no impulsa la venta inmediata, sino la confianza y la notoriedad. En su caso, TikTok ofrece viralidad, Instagram comunidad y YouTube alcance: “Cada plataforma demanda algo distinto”.


De Decathlon a Netflix: autenticidad estratégica

Entre los referentes nacionales, Decathlon, MediaMarkt, Disney+, Glovo, Wallapop, VICIO y Netflix han integrado el lo-fi en su comunicación con coherencia, combinando naturalidad con narrativa de marca.

En el ámbito corporativo, este enfoque se alinea con el employee advocacy —empleados como embajadores—, pero solo cuando se basa en confianza.

“Funciona cuando los empleados hablan desde su experiencia, sin guiones rígidos ni imposiciones estéticas”, apunta Sánchez. “Fracasa cuando se les instrumentaliza como influencers internos”.


Conclusión: lo imperfecto es el nuevo premium

El contenido lo-fi no es una renuncia a la calidad, sino una reivindicación de la verdad en la comunicación. En tiempos de IA generativa, automatización y saturación visual, la imperfección se convierte en un activo de valor: transmite presencia, humanidad y credibilidad.

En palabras de Vázquez Viaño, “solo puede funcionar en organizaciones que ya han asumido la transparencia y la coherencia como parte esencial de su forma de comunicar”.