¿Por qué es importante hablar de autolesiones no suicidas? abordaje desde la psicología clínica
Las autolesiones no suicidas son una forma de regulación emocional disfuncional para aliviar un estado emocional negativo sin la intención de morir. Funcionan para gestionar emociones que la persona no logra controlar, buscando volver a un estado de equilibrio interno a través de una conexión con el cuerpo. Este seminario aborda las autolesiones no suicidas desde la psicopatología del desarrollo humano, identificándolas como una forma de regulación emocional. Se explora cómo factores de riesgo, como el entorno social o los estilos parentales, interactúan con factores protectores. La conducta autolesiva se analiza como una estrategia de afrontamiento aprendida para gestionar el malestar, considerando su correlato neurobiológico, que incluye el déficit de opioides endógenos, la activación del circuito de recompensa similar a una adicción y la "paradoja del dolor". Se presenta una clasificación de las autolesiones en directas (cortes, quemaduras), indirectas (autointoxicación con sustancias o alimentos) e idiosincráticas (mordeduras, inyecciones). Se enfatiza la importancia del diagnóstico diferencial para descartar condiciones como la psicosis o la tricotilomanía. La evaluación clínica del fenómeno debe considerar la visibilidad de las lesiones, su frecuencia, la letalidad percibida por el paciente y la función específica de la conducta, que puede ser regulatoria, comunicativa, autopunitiva o para contrarrestar estados disociativos. P: ¿Cuál es la diferencia entre una autolesión no suicida y un intento de suicidio? R: La autolesión no suicida es una conducta para dañar el propio cuerpo con el objetivo de aliviar un estado emocional negativo, pero sin la intención de morir. Por el contrario, un intento de suicidio, así como la ideación o el plan suicida, tiene como único y principal objetivo acabar con la propia vida de manera deliberada. P: ¿Las autolesiones solo ocurren en el trastorno límite de la personalidad? R: No, esta idea está descartada. Actualmente, la autolesión no suicida se considera una conducta transdiagnóstica. Puede presentarse en condiciones como el trastorno depresivo mayor, trastornos disociativos, trastornos de la conducta alimentaria y neurodivergencias como el espectro autista, aunque las razones subyacentes, como la sobrecarga sensorial en el autismo, pueden ser diferentes entre diagnósticos. P: ¿Qué tipos de autolesiones existen? R: Se clasifican en tres categorías principales. Las autolesiones directas incluyen cortes, quemaduras y golpes. Las indirectas son menos evidentes, como la autointoxicación con sustancias o la manipulación de la alimentación para dañarse. Finalmente, las idiosincráticas o atípicas son menos comunes e incluyen conductas como morderse, jalarse el cabello con intención de daño o inyectarse sustancias. P: ¿Por qué la autolesión puede aliviar el dolor emocional? R: Esto se explica por la "paradoja del dolor" y factores neurobiológicos. Estudios han mostrado un déficit de opioides endógenos en personas que se autolesionan. La conducta autolesiva genera una fuerte descarga de estos opioides en el cerebro, aliviando el dolor. Además, el circuito de recompensa se activa de forma similar a una adicción, lo que puede crear una dependencia química de la conducta. Docente: Sanndy Infante Más información sobre seminarios y actividades formativas de ADIPA en: Chile: https://adipa.cl/seminarios México: https://adipa.mx/seminarios Colombia: https://adipa.co/seminarios