Cuando el tratamiento se vuelve riesgo: Agonistas GLP-1 y TCA en la era del Ozempic
El uso de agonistas GLP-1 (Ozempic) para perder peso presenta un riesgo significativo de desarrollar o exacerbar trastornos alimentarios. Requiere una evaluación previa de psicopatología alimentaria para evitar facilitar conductas restrictivas y purgativas. El uso de agonistas GLP-1, como la semaglutida, interviene en la regulación del apetito suprimiendo señales interoceptivas y el "food noise". Esta supresión hormonal puede facilitar procesos restrictivos extremos, exacerbando la psicopatología central de los trastornos alimentarios. En personas con anorexia nerviosa atípica o historial restrictivo, el fármaco puede enmascarar la desnutrición y agravar el riesgo metabólico. Además, efectos secundarios como el vómito pueden reactivar o instalar conductas purgativas, complicando el abordaje clínico. La viralización en redes sociales ha normalizado el uso no supervisado de estos fármacos, especialmente en adolescentes, asociándose con un aumento de la psicopatología alimentaria. La descontinuación del tratamiento frecuentemente causa un "efecto rebote", con un alza severa de la grelina y atracones reactivos. Un abordaje responsable exige una evaluación de la historia clínica y un enfoque multidisciplinario, ya que el uso como monoterapia en poblaciones de riesgo puede inducir trastornos graves y una alteración de la autopercepción que impide reconocer la pérdida de peso. P: ¿Cómo pueden los agonistas GLP-1 agravar los trastornos restrictivos? R: Los agonistas GLP-1 suprimen las señales naturales de apetito, lo que dificulta el trabajo terapéutico con la interocepción. Esta supresión hormonal permite sostener procesos restrictivos extremos, ya que el cuerpo no genera la resistencia habitual a la inanición. Esto puede facilitar el desarrollo o la mantención de un trastorno como la anorexia nerviosa, al eliminar la barrera biológica que el cuerpo impone. P: ¿Qué es el efecto rebote al dejar de usar Ozempic (semaglutida)? R: Al descontinuar los agonistas GLP-1, se produce un rápido aumento de peso, una reducción del gasto energético y un alza severa de la grelina, la hormona del hambre. La saciedad química desaparece y el "food noise" puede retornar con mayor intensidad, provocando atracones reactivos. Este efecto es una respuesta natural del cuerpo para recuperar la energía perdida durante el período de restricción inducido por el fármaco. P: ¿Cuáles son las señales de alerta para suspender el uso de agonistas GLP-1? R: Se debe interrumpir inmediatamente el tratamiento ante pérdidas de peso aceleradas (más de 1.5 kg por semana de manera sostenida), bradicardia, mareos o síncope. Otras señales de alerta incluyen la aparición o escalada de conductas de purga (vómitos, uso de laxantes) y el desarrollo de una obsesión severa con el conteo de calorías, facilitada por la supresión del apetito que causa el medicamento. Docente: Paulette Bernal Tapia Más información sobre seminarios y actividades formativas de ADIPA en: Chile: https://adipa.cl/seminarios México: https://adipa.mx/seminarios Colombia: https://adipa.co/seminarios