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Selectividad alimentaria: Generalidades e implicancias en las trayectorias evolutivas diversas

La selectividad alimentaria es una conducta influida por factores sensoriales, motores, cognitivos y emocionales que afectan la ingesta de alimentos. La alimentación es un proceso de aprendizaje complejo y una ocupación, no una necesidad automática que se satisface sin esfuerzo. La alimentación se define como una ocupación y actividad de la vida diaria, diferenciándose de la conducta alimentaria (la manifestación visible) y la selectividad (cuando dicha conducta se ve interferida). Este proceso no es automático, sino un aprendizaje influenciado por el desarrollo sensorio motor, las habilidades orales motoras y la cognición. El desarrollo de la masticación, por ejemplo, depende de reflejos facilitadores que evolucionan con la exposición, demostrando que alimentarse es una habilidad aprendida que requiere maduración del sistema nervioso y estimulación del entorno. La selectividad alimentaria no siempre está vinculada a perfiles sensoriales o al autismo, pudiendo manifestarse en el desarrollo típico, especialmente con la neofobia entre los 2 y 6 años. Factores como la defensibilidad táctil oral, el bajo registro propioceptivo o el planeamiento motor pueden impactar la conducta, pero también influyen la cognición y la emocionalidad. Un abordaje integral es fundamental, considerando el estado nutricional para prevenir malnutrición por exceso o déficit y el impacto en la participación social. P: ¿Cuál es la diferencia entre alimentación, conducta alimentaria y selectividad alimentaria? R: La alimentación es la ocupación de prepararse y consumir nutrientes, una actividad de la vida diaria. La conducta alimentaria es la forma visible en que una persona se enfrenta a la alimentación. La selectividad alimentaria ocurre cuando esta conducta se ve interferida por diversos factores, afectando la cantidad y calidad de los alimentos que se ingieren y pudiendo comprometer la nutrición. P: ¿La selectividad alimentaria siempre está causada por problemas sensoriales? R: No, la selectividad alimentaria no siempre está causada por dificultades en el procesamiento sensorial. Aunque factores como la defensibilidad táctil o la sensibilidad olfativa pueden influir, existen otras causas. La conducta alimentaria es impactada por un conjunto de factores que incluyen las habilidades motoras orales, la cognición, la emocionalidad, el contexto social y el aprendizaje previo de la persona. P: ¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional por selectividad alimentaria? R: Se debe consultar a un profesional cuando existe una variedad muy limitada de alimentos, una emocionalidad extrema durante las comidas (angustia, tensión), limitación en la participación social (evitar almuerzos familiares), alteración en los parámetros nutricionales o de crecimiento, o dependencia de suplementos alimenticios para cubrir las necesidades nutricionales. Estos signos indican un impacto significativo que requiere intervención. P: ¿Es recomendable esconder alimentos para que un niño los coma? R: No se recomienda esconder alimentos, ya que puede romper la confianza y la predictibilidad, generando un rechazo total al alimento que antes era seguro. Si se pregunta directamente y se niega la presencia del ingrediente, se afecta la confianza. Es preferible presentar la nueva versión del alimento como una receta diferente y permitir una exploración gradual, respetuosa y sin engaños. Docente: Denisse Alvear, Daniela Araya González, Simón Tello Herrera Más información sobre seminarios y actividades formativas de ADIPA en: Chile: https://adipa.cl/seminarios México: https://adipa.mx/seminarios Colombia: https://adipa.co/seminarios

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