¿Por qué un atracón puede sentirse tan difícil de frenar?
Cuando aparece una tensión emocional muy intensa, el cerebro puede aprender que comer ayuda a reducirla rápidamente. Así, el atracón empieza a quedar asociado a una forma de regular emociones difíciles como la ansiedad, la vergüenza, el estrés o el vacío. Entender este mecanismo es importante para dejar de verlo simplemente como una cuestión de “falta de voluntad”