Volví a ser la de antes (y mejor)
He vivido el proceso más difícil de mi vida… y, al mismo tiempo, el más enriquecedor. Mi mayor deseo es que, algún día, mi historia pueda ayudar a otras mujeres a salir de situaciones que parecen no tener salida. Si hoy estás viviendo algo parecido, no pierdas la fe. Busca tu independencia económica. Acércate a tus amigas. Construye una red de personas que te apoyen, te escuchen y te recuerden quién eres cuando tú misma lo olvides. Ser inmigrante no es fácil. Enfrentar un divorcio, violencia o cualquier situación extrema lejos de tu país puede ser abrumador. Te lo digo porque lo estoy viviendo día a día. Pero también he aprendido algo: la luz al final del túnel sí existe. Aunque hoy parezca lejana, llega. Y cuando llegue, descubrirás una versión de ti mucho más fuerte de lo que imaginabas. Mi prioridad es salir adelante junto a mis hijos. Ellos son mi mayor motivación, pero también he entendido que, para cuidar de ellos, primero tengo que cuidar de mí. Si estás viviendo violencia doméstica, comunícate con el Consulado de México. Existen programas que pueden orientarte y apoyarte. Si estás atravesando un proceso de divorcio, busca un grupo de apoyo en DivorceCare. Si vives en Chicago, Mujeres Latinas en Acción ha sido un recurso invaluable para muchas mujeres. No estás sola. Sí se puede salir de las situaciones más difíciles. Todas tenemos un motivo para seguir adelante: nuestros sueños, nuestra paz, nuestra dignidad, las personas que amamos o, simplemente, la oportunidad de construir una vida mejor. Aférrate a ese motivo. Será la fuerza que te impulse cuando sientas que ya no puedes más.