No huyes del amor.
No huyes del amor. Huyes del miedo a perderte dentro de él. Del miedo a que, al buscarlo, no haya nadie ahí para ti. Aunque lo anheles, no hay contradicción en ti. Todo tiene un sentido. Tu parte esencial busca afecto. Tu parte defensiva intenta protegerte de necesitarlo. Esa defensa fue útil en otro momento, aunque hoy tu sistema necesite actualizar sus mecanismos de protección. Creditos a @revistaencuentro_col