Importancia de la etiqueta.
Una etiqueta puede pesar más que la herida que intenta nombrar. Una palabra puede volverse una sentencia. "Loca." "Inestable." "Borderline." o "Rara." Y de pronto, esa palabra empieza a hablar por ti. Ya no importa quién eres. Importa lo que la etiqueta dice que eres. El diagnóstico puede ayudar. Puede ponerle nombre a un dolor y abrir un camino, pero también puede volverse una prisión cuando empieza a definirte por completo. Detrás de cada etiqueta hay una historia que ningún informe escribe. Un contexto y una herida que busca comprensión más que corrección. Y la verdad es que ninguno de nosotros cabe en una palabra. Somos más que un trastorno, más que una palabra escrita en un informe. Somos seres complejos, con luces y con sombras, con contradicciones y con un deseo profundo de encontrarle sentido a todo esto. Y quizá, al final, de lo que se trata sea de mirar más allá del diagnóstico y volver a ver a la persona. Muchas veces, lo que alguien necesita no es que lo arreglen, sino que la escuchen.