La Fragilidad del Sistema Inmunológico en la Era Moderna

Con la llegada del otoño, es común que muchas personas se enfrenten a resfriados y enfermedades respiratorias. Según la especialista en psiconeuroinmunología, Olga García Gómez, lo que realmente nos enferma no es el frío en sí, sino la fragilidad y falta de flexibilidad de nuestro sistema inmunológico, que se ve incapaz de adaptarse a condiciones estresantes.

La Búsqueda de Comodidad y sus Consecuencias

La doctora señala que nuestra constante búsqueda de comodidad ha debilitado nuestra inmunidad. La exposición limitada a los estímulos naturales, junto con el uso excesivo de calefacción y aire acondicionado, nos ha vuelto «orquídeas en burbujas de cristal». Este fenómeno se observa especialmente en los niños, quienes traen a casa los escasos agentes infecciosos a los que se exponen en su entorno escolar.

La sobreprotección y el exceso de higiene también pueden adormecer nuestro sistema inmune, propiciando más alergias e infecciones. García Gómez destaca que el uso de mascarillas durante la pandemia redujo nuestra exposición a patógenos, y al quitárnoslas, surgieron epidemias de bronquitis y bronquiolitis.

Factores Contribuyentes a la Fragilidad Inmunológica

La especialista subraya que todos enfrentamos un grado de inflamación crónica que afecta nuestras mucosas, lo que, a su vez, impacta nuestro sistema respiratorio y digestivo. Esto crea un entorno propicio para que cualquier virus pueda causar una infección. A pesar de que nuestros cuerpos están genéticamente preparados para adaptarse a cambios de temperatura y condiciones ambientales, nuestra actual forma de vida ha limitado esta capacidad.

Recomendaciones para Fortalecer el Sistema Inmunológico

  1. Conexión con la Naturaleza: Pasar más tiempo al aire libre y en contacto con la naturaleza es esencial para nuestra salud. Esto incluye caminar descalzos y disfrutar de actividades al aire libre.
  2. Dieta Antiinflamatoria: Adoptar una dieta rica en antioxidantes, frutas y verduras, especialmente durante el otoño, es crucial. Alimentos como granadas, naranjas y setas pueden potenciar nuestra inmunidad.
  3. Ejercicio Regular: Realizar actividad física al aire libre no solo mejora nuestra salud física, sino que también refuerza nuestro sistema inmunológico al aumentar la exposición a la luz solar.
  4. Movilidad Cotidiana: Integrar más movimiento en nuestra rutina diaria, como caminar o subir escaleras, puede mejorar la flexibilidad metabólica e inmunológica.
  5. Descanso Adecuado: Priorizar un sueño de calidad es fundamental. García Gómez sugiere cenar temprano y adoptar horarios de sueño que respeten los biorritmos naturales del cuerpo.

Adaptación a los Cambios

A medida que los días se acortan y las temperaturas bajan, es crucial adaptarnos a las nuevas condiciones. García Gómez enfatiza la importancia de sincronizar nuestros hábitos con los ciclos de luz solar para sintetizar vitamina D y mantener nuestro bienestar general.

Conclusión

Afrontar el frío y las enfermedades respiratorias no debería ser un desafío insuperable. Al reconectar con nuestra naturaleza y adoptar hábitos que fortalezcan nuestro sistema inmunológico, podemos enfrentar el otoño con mayor resistencia y bienestar. La clave está en escuchar a nuestro cuerpo y responder adecuadamente a sus necesidades.