Casi nadie en el mundo sabe la razón que ha llevado a Apple a escoger la

«e» que acompaña al iPhone 16e

, el nuevo modelo que la manzana añadió a su catálogo hace pocas semanas. La cuestión es que la compañía no suelta prenda y se limita a decir que le gustaba la combinación.

Cuando la gente esperaba un iPhone SE, los de Cupertino aparecieron con esto. El cambio de nomenclatura, muy probablemente, venga a decirnos que Apple va a adoptar la estrategia de otras compañías de poner todos los años, unos meses después del lanzamiento, una versión desnatada de sus mejores teléfonos. Es lo que hemos visto con los Pixel A, los Nothing Phone A o con los Samsung FE, por mencionar algunos ejemplos de una larga lista.

Cabe decir que, a pesar del cambio de nombre, Apple ha incluido en este iPhone 16e muchas de las cosas que ya tocaban y que se esperaban para el eventual iPhone SE. Se ha rediseñado el teléfono, se ha mandado a paseo el Touch ID, se ha puesto un procesador de última generación, se ha actualizado la cámara… y también se ha tocado el precio. Era algo esperable, ya que había pasado bastante tiempo desde la última vez que la compañía puso en circulación uno de sus terminales asequibles. Es probable que pocos hayan acertado con el precio justo de este móvil, porque Apple sorprendió fijando la versión más básica en 709 euros.

Cambios esperados, otros no tanto

La decisión ha desconcertado a más de uno, aunque tiene más sentido de lo que puede parecer, tal y como intentaremos explicar a lo largo del texto. Un texto en el que también intentaremos ayudarte a decidir si este iPhone, que incluye algunas de las cosas de sus hermanos mayores a un precio más comedido, encaja en lo que estás buscando después de nuestra experiencia probándolo durante unos días.

Si lo miras de frente, el iPhone 16e se parece, y mucho, al iPhone 13. Los marcos, la silueta del teléfono, el notch… Todo recuerda a ese terminal. Los marcos están hechos de aluminio y el resto del cuerpo, de cristal templado. Este terminal también cuenta con protección IP68 así como Ceramic Shield, ese material con el que Apple promete aumentar la resistencia ante arañazos y golpes. Pero la receta de este material no la misma que ha aplicado a sus terminales estrella, sino una anterior y no tan avanzada.

Hasta aquí, nada que sorprenda ni para bien ni para mal. Muchos lamentaron que este nuevo modelo no tuviese coronando su pantalla la isla dinámica. Es lógico que Apple quiera seguir diferenciando físicamente sus teléfonos pata negra de los que no lo son. Volver al notch se me hacía raro al principio, pero ha sido cuestión de un par de días. No creo que sea este el punto para quejarse de que se han pasado metiendo la tijera.

Apple optó por incluir el botón de acción en este teléfono. El de cámara o la isla dinámica, quedan fuera

Una de las cosas que más me han agradado es la inclusión del botón de acción. Ese control lateral al que se le pueden asignar acciones diversas para ejecutar con un solo toque. Puede ser activar y desactivar el modo silencio, abrir la cámara, un atajo, un aspecto de la configuración… Lo que aquí no se va a ver es el botón táctil de cámara de los iPhone 16, que permite disparar pero también aplicar filtros, controlar la exposición o el zoom deslizando el dedo.

La trasera del teléfono no tiene mucho misterio. Es cristal templado con solo dos opciones de color: blanco y negro. Es una espalda completamente despejada, solo interrumpida por el logo de Apple y el único sensor de la cámara. Hablando de esta parte del teléfono, la compañía ha optado por no hacer el iPhone 16e compatible con MagSafe. Esto no significa que no se pueda cargar inalámbricamente, sino que no se pueden utilizar los cargadores y los accesorios magnéticos que tanto la compañía como otros fabricantes han creado para este sistema. Al igual que en el caso de la isla dinámica, me parece un sacrificio asumible.

Sobre el terminal en sí, se puede decir que es cómodo en la mano. Cuenta con una diagonal de 6,1 pulgadas y pesa 167 gramos.

Foto: M. McLoughlin

Foto: M. McLoughlin

Si uno ve las especificaciones de la pantalla, puede caer en el error de pensar que el panel es el mismo que monta el iPhone 16, pero no. Comparten ciertas cosas. El tamaño es una de ellas. El hecho de que sean paneles OLED, también. Ambos modelos cuentan únicamente con 60 Hz de refresco de pantalla, algo bastante incomprensible si se compara con otros Android, ya no de precio similar, sino bastante más baratos. El asunto es ya viejo. Pero la manzana ha conseguido que su comunidad haya aceptado esto y siga comprando sus móviles.

¿Dónde están las diferencias? Pues principalmente en el brillo del panel. La luminosidad que es capaz de alcanzar el nuevo iPhone 16e es de 1.200 nits y su valor típico es de 800. El iPhone 16 tiene un panel que se suele mover en los 1.000 nits.

Si visualizamos contenido HDR, estirará hasta 1.600 nits y en exteriores puede alcanzar hasta los 2.000 nits para situaciones complicadas. Por ejemplo, poder seguir viendo la pantalla a un nivel aceptable cuando el sol impacta directamente. Esto fue uno de los grandes avances del iPhone 15 y, sinceramente, es una comodidad que recomiendo encarecidamente.

El del 16e se siente como un panel de hace dos años. Pero Apple también juega a eso: este no va a ser un terminal que compre alguien que tenga un iPhone 13, un iPhone 14 o un iPhone 15. Es decir, los potenciales compradores van a tener mejoras frente a lo que tenían hasta ahora entre manos. ¿Son suficientes? Pues eso dependerá de la experiencia que quiera cada uno.

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Rendimiento sin duda alguna

Donde Apple no se ha andado con recortes es en la elección de las tripas de este terminal. El motor que mueve este dispositivo es el A18, el mismo que mueve el iPhone 16. A estas alturas de la película, la solvencia de la compañía creando sus propios chips (con la ayuda de TSMC) está fuera de toda duda, como ha dejado claro en repetidas ocasiones tanto en sus terminales móviles como en sus portátiles.

Es uno de los mejores procesadores del momento para un smartphone. No hay pega alguna que se le pueda sacar al rendimiento de este teléfono. No se echa de menos un Pro. En ningún punto.

Además, los chips de Apple han demostrado su capacidad para llevar el paso de los años mucho mejor que cualquiera de sus rivales de Android y, por tanto, permiten que el dispositivo tenga una mayor esperanza de vida. No significa que lo vayas a utilizar hasta el último día, pero ya es de sobra conocido que los móviles que mejor funcionan en el mercado de reacondicionados o de segunda mano son los de la manzana. No es mérito únicamente del hardware, sino también del software.

Una de las justificaciones para que Apple haya creado este móvil es tener una opción asequible, dentro de su escala de precios, que sea compatible con Apple Intelligence. Ese papel debería recaer en el iPhone 15, pero la compañía decidió dejar a este terminal fuera de su inteligencia artificial.

A día de hoy, solo los iPhone 15 Pro, los iPhone 16 de toda clase y el iPhone 16e son compatibles con estas herramientas. Unas herramientas que están dando sus primeros pasos en Estados Unidos y Reino Unido, donde funcionan desde hace meses, pero que están en pañales en países como España, donde actualmente se pueden utilizar en modo beta. Sobre el papel tiene una lógica tremenda, pero, a la hora de la verdad, difícilmente la IA de Cupertino puede ser tomada hoy por hoy como una gran razón de compra. Especialmente en los móviles.

Foto: M. McLoughlin

Foto: M. McLoughlin

Llevo utilizándola unas semanas en modo beta (tanto en este terminal como en el iPhone 16 Pro) y tengo la sensación de que está demasiado verde. Hay opciones que funcionan relativamente bien, aunque puedan tener inconsistencias, como las sugerencias de escritura, los resúmenes de artículos y páginas web o el modo inteligente para reducir interrupciones. También PlayGround, herramienta para generar ilustraciones en diferentes estilos a la carta con unas pocas palabras. Sin embargo, usar Genmoji, para generar emojis personalizados; la búsqueda visual, esa que va a permitir tomar una foto y preguntarle cosa; o el borrador para eliminar objetos de las fotografías son una auténtica ruleta, donde es imposible predecir el resultado. Por no hablar de la versión vitaminada de Siri, que ha sido retrasada hasta 2026, a pesar de que el lanzamiento estaba prometido para este año. No tengo ninguna duda de que los de Cupertino van a lograr algo competitivo y que ofrezca una buena experiencia. Pero, a día de hoy, están muy por detrás de otros fabricantes y marcas de móviles como Pixel, Samsung, Xiaomi u Oppo.

La principal duda que me asalta es cuándo lo lograrán y si serán capaces de sacar de la chistera algo diferente. En este punto también tengo que ser sincero: no creo que los retrasos en la IA vayan a provocar una fuga masiva de seguidores. Es probable que algunas marcas lo aprovechen, pero no creo que el peligro esté ahí.

Muchos de ustedes estarán pensando que, si en unos meses Apple Intelligence está en circulación de manera estable, quizá Apple no se haya equivocado sacando este terminal. Pero no hay que olvidar que en septiembre los iPhone 17 harán su entrada en escena y el iPhone 16 caerá de precio, probablemente hasta un punto muy cercano al del iPhone 16e.