La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres que marca el fin de la menstruación y la disminución de las hormonas como el estrógeno y la progesterona. Aunque cada vez se habla más sobre sus síntomas y los retos que conlleva, la falta de información clara y precisa sigue siendo una preocupación. Según Clotilde Vázquez, experta en endocrinología y menopausia, existe una gran cantidad de información contradictoria que dificulta la comprensión adecuada del proceso.

Síntomas y experiencias individuales

Los síntomas más comunes incluyen trastornos del sueño, cambios en el estado de ánimo, incontinencia urinaria, cambios cognitivos y disfunciones sexuales, pero no todas las mujeres los experimentan de la misma forma. Se estima que un 15% de las mujeres no experimentarán síntomas graves, mientras que un 25% enfrentará síntomas más intensos. Además, el riesgo de enfermedades como osteoporosis y problemas cardiovasculares aumenta tras la menopausia, lo que resalta la importancia de una atención médica adecuada.

Tratamientos y decisiones personalizadas

Los tratamientos más comunes para la menopausia incluyen cambios en el estilo de vida y tratamientos no farmacológicos cuando los síntomas son leves. Sin embargo, en casos más graves, el tratamiento farmacológico puede ser necesario, pero debe ser decidido de forma individualizada por cada paciente, siempre con información adecuada. A pesar de esto, la percepción negativa sobre el uso de hormonas de reemplazo persiste, en gran parte debido al impacto del estudio WHI (Women’s Health Initiative) de 2002, que alertaba sobre los riesgos de las hormonas. Aunque este estudio ha sido reanalizado y se ha demostrado que los riesgos no son tan significativos como se pensaba inicialmente, el temor sigue presente.

Mercantilización del miedo

La menopausia ha sido objeto de mercantilización por parte de la industria, que genera miedo y promueve productos que prometen «retrasar» el envejecimiento. Ana Freixas, autora de Yo vieja, critica este estigma social que enmarca la menopausia como una enfermedad, aunque reconoce que la sociedad ha creado un entorno de miedo que puede afectar a las mujeres en este proceso. Silvia P. González, ginecóloga, también menciona que muchas veces se presentan afirmaciones sin base científica, lo que agrava la confusión. Es fundamental que las mujeres busquen información confiable, preferiblemente de sociedades médicas y profesionales expertos en la menopausia.

Apoyo y cuidados en la transición

Durante la transición a la menopausia, las mujeres necesitan apoyo emocional y social. Alberta Fabris, ginecóloga, subraya que el apoyo de la red familiar y social es esencial, ya que muchas mujeres se sienten presionadas por sus responsabilidades laborales y familiares. Además, los cambios en el estilo de vida, como una alimentación adecuada y evitar el sedentarismo, pueden contribuir a una transición más saludable, reduciendo riesgos de enfermedades como la osteoporosis y los problemas cardiovasculares.

Enfoque integral

El enfoque integral para abordar la menopausia incluye la atención ginecológica, nutricional, fisioterapéutica y sexológica, tal como se plantea en el libro Señoras, coautorizado por Alberta Fabris, que aborda la menopausia desde diferentes disciplinas. Para Clotilde Vázquez, lo más importante es que las mujeres vivan esta etapa con normalidad, sin miedo, como un proceso natural en la vida.

En resumen, la menopausia, aunque sea una etapa común, requiere un enfoque personalizado que contemple tanto el apoyo médico como el emocional y social, además de un estilo de vida saludable para mitigar los efectos negativos que puedan surgir.

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