Testosterona, ¿la clave para ganar músculo?

No hay duda alguna cuando afirmamos que el deporte es saludable y que sentirnos a gusto con nuestro cuerpo juega un papel clave en nuestra autoestima y nuestro bienestar. Ahora bien, la cosa cambia cuando se convierte en una obsesión y somos capaces de alcanzar extremos que pueden poner seriamente en riesgo nuestra salud. El caso concreto que queremos tratar hoy es la utilización de los anabolizantes esteroideos o los suplementos de testosterona.

Si bien es cierto, y está científicamente demostrado, que pueden ayudarnos a ganar masa muscular, hay muchos más aspectos que debemos tener en cuenta, como seguir una buena dieta de volumen con gran contenido calórico, realizar un entrenamiento muy exigente guiados por un profesional y descansar cada noche al menos ocho o nueve horas.

Ahora bien, ¿qué es exactamente la testosterona? “La testosterona es una hormona esteroidea del grupo de los andrógenos y en los mamíferos se produce principalmente en los testículos de los machos y en los ovarios de las hembras, aunque pequeñas cantidades son secretadas por las glándulas suprarrenales", explica el Dr. Javier Cambronero Santos, jefe del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud San José. "Es la hormona sexual principal masculina y un esteroide con efecto anabólico”, apunta.

Ya en esta definición hay dos palabras que probablemente a todos nos suenan de algún gimnasio: esteroide y anabólico. Para aumentar la masa de nuestros músculos, la situación ideal es que nuestro cuerpo se encuentre el mayor tiempo posible en un estado anabólico, es decir, un estado en el que nuestro organismo absorbe mayores cantidades de nutrientes gracias a la mayor producción de testosterona.

Como hemos explicado, la testosterona es una hormona que se produce de forma natural y en cuya producción podemos influir con el entrenamiento, la alimentación y algunos hábitos saludables. El problema es cuando nos puede más la impaciencia por conseguir resultados inmediatos y tomamos atajos que no son en absoluto recomendables, como el consumo de fármacos con actividad anabolizante o suplementos de testosterona que, sin un debido control médico, son causa de numerosos problemas de gravedad variable.

La mayor parte de la testosterona se produce mientras dormimos. El músculo necesita periodos de recuperación para poder crecer

Al problema ya de por sí grave de medicarse sin prescripción médica se suma el hecho de que, con demasiada frecuencia, los fármacos consumidos son adquiridos de forma ilegal a través de internet o en el entorno de gimnasios y centros deportivos.

El Dr. Cambronero nos advierte, además, de que "esta actividad conlleva dos grandes problemas: desconocemos la composición exacta del producto adquirido, al salir su venta del circuito oficial, y su consumo casi nunca está supervisado por un médico".

Hay que tener en cuenta sus efectos secundarios, ya que "el uso de anabolizantes o testosterona tiene importantes efectos como hepatotoxicidad, cardiotoxicidad, policitemia [aumento de glóbulos rojos con riesgo de trombosis]), dislipemia [alteración de los niveles de lípidos en sangre], hipertensión, depresión, ginecomastia [aumento del tamaño de las mamas], atrofia testicular, infertilidad, disfunción eréctil, trastornos psicológicos [agresividad] y virilización en la mujer".

Foto: Unsplash.

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También hay que tener en cuenta que su consumo continuado tiene un carácter adictivo, debido a que cuando se dejan de tomar estas sustancias, nuestro organismo, acostumbrado a recibirla por otras vías, tiene temporalmente inhibida la producción de testosterona natural. En este sentido, puede producirse hipogonadismo masculino. Este trastorno implica que los testículos dejan de producir testosterona de forma natural. "En ocasiones, el uso continuado de estas sustancias provoca este efecto y esto se traduce, también, en la aparición de una serie de síntomas a corto plazo como son la falta de libido, impotencia, caída del cabello, cansancio, infertilidad y somnolencia". Dependiendo de la dosis y el periodo de consumo, la edad del paciente y el estado previo del testículo, la función testicular puede estar inhibida meses, años o incluso haber desencadenado una atrofia testicular severa que ya no podrá recuperarse.

Entonces, ¿testosterona sí o no? Sí, pero que sea nuestro propio organismo el que la produzca. Para ello, podemos seguir algunos consejos:

  • El estrés, uno de tus principales enemigos. El estrés produce estrógenos, la hormona antagonista a la testosterona, y produce el efecto contrario al anabolismo, el catabolismo.

  • Un entrenamiento especializado. Un buen profesional te ayudará a realizar ejercicios que incrementen tu producción de testosterona, generalmente de fuerza o alta intensidad.

  • Cuida tu dieta. La ayuda de un especialista en nutrición deportiva te irá bien para diseñar un menú especialmente concebido para, combinado con el ejercicio específico, ganar masa muscular, aumentando las proteínas. Aprovecha para añadir alimentos como el chocolate o las crucíferas, que te ayudarán a limitar la producción de estrógenos.

  • Descansa, descansa, descansa. La mayor parte de la testosterona se produce mientras dormimos, por lo tanto, descansar bien es fundamental. El músculo necesita periodos de recuperación para poder crecer.

En definitiva, la testosterona, efectivamente, contribuye al desarrollo de nuestra masa muscular, pero para ello no es necesario tomar fármacos que comprometan nuestra salud. “Es mucho más sensato tener una visión realista en cuanto a nuestro físico, nuestras posibilidades y alcanzar nuestros objetivos de una manera sana y natural, con un entrenamiento específico, una dieta adaptada a este y hábitos de vida saludables”, concluye el Dr. Cambronero. Hay que tener en cuenta que toda la masa muscular ganada desaparecerá cuando dejemos de tomar estas sustancias. Y recuerda no tomar ningún fármaco sin prescripción médica, y mucho menos que no se compre en una oficina de farmacia legal.

Categoría: EJERCICIOS Lunes 29 de Junio del 2020